Intervenciones de Izquierda Socialista en el homenaje a León Trotsky del FIT-U

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Apertura de Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista y la UIT-CI (https://bit.ly/3lhYRmu)

Buenas tardes compañeros y compañeras. Es para mí un gusto participar en nombre de Izquierda Socialista y de la Unidad Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional en este homenaje a León Trotsky.

Aquí todos coincidimos en que Trotsky fue el continuador de Marx, de Lenin, de la Revolución Socialista de 1917 en Rusia, de los cuatro primeros congresos de la Tercera Internacional y también coincidimos en la actualidad de su enorme legado.

En 1921/22 Lenin batallaba junto con Trotsky contra la incipiente burocracia en el estado obrero revolucionario. Su enfermedad y muerte dejó a Trotsky a la cabeza. La Unión Soviética había quedado aislada, las masas se iban recuperando lentamente de los sufrimientos de la guerra civil y esa batalla desgraciadamente la ganó la burocracia. Perdieron, o perdimos, los revolucionarios. Stalin prometió la utopía reaccionaria del socialismo en un solo país, aplastó el internacionalismo y la democracia obrera e impulsó la unidad con la burguesía y la coexistencia con el imperialismo.

Perseguido y calumniado, Trotsky supo definir correctamente a la Unión Soviética como un estado obrero burocratizado, degenerado. Llamó a una revolución política para echar a Stalin y los burócratas del partido y los soviets y restablecer la continuidad revolucionaria. Y alertó que si duraba el dominio burocrático volvería el capitalismo.

Combatió las concepciones reformistas de la Segunda y la Tercera Internacional , de la revolución en dos etapas, de los frentes populares y nos legó su teoría-programa de la revolución permanente e internacional. En 1938 exiliado y perseguido por el estalinismo fundó la Cuarta Internacional.

Acá, no sólo Izquierda Socialista sino todo el FIT-U, reivindicamos la vigencia actual del Programa de Transición, el fundacional. Hay partes que parecen escritas hoy. Cito casi textualmente: las fuerzas productivas se estancan, las mejoras técnicas no mejoran el nivel de vida de las masas, el desempleo y la miseria crecen, la alternativa es socialismo o catástrofe. Y da un diagnóstico central sobre el mundo: la crisis histórica de la humanidad es la crisis de su dirección revolucionaria.

En el FIT-U todos reivindicamos la actualidad de las tareas centrales que formula y resumo en cuatro puntos:

1. impulsar la movilización de los trabajadores y las masas contra el capitalismo imperialista y contra toda forma de explotación y opresión;

2. la lucha por la toma del poder político, la conquista de los gobiernos obreros revolucionarios, obreros y populares, apoyados en los soviets;

3. la construcción de los partidos revolucionarios para encabezar esas luchas, barriendo definitivamente la influencia en las masas de las direcciones burguesas y obreras burocráticas;

4, postular a la Cuarta Internacional y sus partidos como dirección para llevar al triunfo a la revolución socialista en cada país y en todo el mundo.


Este legado de Trotsky es el que nos convoca hoy, repudiando su asesinato por el agente de Stalin.

El crimen dejó a la Cuarta sin dirección en agosto de 1940. Tempranamente nuestro maestro Nahuel Moreno percibió que la experiencia y capacidad de Trotsky eran irreemplazables. Percibió la extrema debilidad en la dirección de la Cuarta Internacional, que había quedado un vacío de dirección y que se comenzaba a caer en el revisionismo oportunista.

El colosal triunfo de mayo del ‘45 de aplastar al nazismo que culminó la segunda guerra mundial con la caída de Hitler, dió lugar a un gran ascenso de las masas en todo el mundo. La nueva dirección de Pablo y Mandel comenzaron a responder mal. Moreno señalaba que se dieron hechos no previstos y muy ligados.

El primero el fortalecimiento de los partidos comunistas y el propio Stalin. Esto se daba a pesar de que en el ‘43 disolvieron la Tercera Internacional, que impidieron la toma del poder en Francia, en Italia y en Grecia, que pactaron con el imperialismo inglés y con el yanqui el reparto del mundo en esferas de influencia, la reconstrucción capitalista de Europa y se comprometieron a no expropiar.

Ese fortalecimiento se explica porque el Ejército Rojo fue el protagonista del aplastamiento del nazismo. Tomaron Berlín a pesar de la pésima conducción de la guerra por Stalin. Fue el heroísmo del pueblo ruso, que puso 20 millones de muertos. También fue importante el papel heroico de los comunistas en la resistencia antinazi en toda Europa ocupada.

El segundo hecho no previsto es que se amplió muchísimo la crisis de dirección ya planteada por el Programa de Transición.

En este contexto, la extrema debilidad fue dando lugar a respuestas revisionistas, oportunistas e incluso métodos burocráticos, desleales y tergiversaciones. Pablo y Mandel capitularon a los partidos comunistas-estalinistas y a las direcciones nacionalistas burguesas en un camino sin retorno que llevó a la crisis, división y dispersión de la Cuarta Internacional.

Veamos lo nuevo de aquella situación desde el asesinato de Trotsky. Antes de la guerra la dirección estalinista de la Tercera Internacional había provocado grandes derrotas, en la revolución obrera en China en el año 1925/27, ante el fascismo en Alemania y España. Por el contrario, lo nuevo del resultado de la guerra y la posguerra es que se empezaron a lograr triunfos a pesar de las direcciones stalinistas y nacionalistas pequeñoburguesa y burguesas.

Luego del aplastamiento del nazismo se expropió todo lo que fue Europa del Este. Pero más importante aún, triunfaron revoluciones en Yugoslavia, en China donde se expropió a la burguesía. Luego en Cuba. Fueron revoluciones socialistas encabezadas y dirigidas por burocracias stalinistas, y por la dirección pequeñoburguesa nacionalista de Castro, que no querían ese camino. Trotsky lo había barajado, como una “hipótesis improbable”, en el Programa de Transición. Por el contrario, Pablo y Mandel embellecieron a esas direcciones. Pisotearon el legado de Trotsky con una capitulación sin principios a Tito, a Mao, a Castro y a los partidos comunistas. Pablo y Mandel decían que si esas direcciones dirigen revoluciones triunfantes, son revolucionarios. Apoyaron a esos gobiernos de la burocracia y gobiernos burgueses nacionalistas como el de Ben Bella en Argelia desde 1962. Disolvieron durante 25 años al trotskismo europeo, del cual no quedó nada, en los partidos comunistas, prometiendo que los PC se volverían revolucionarios. Abandonaron la construcción de los partidos trotskistas. En Bolivia, en 1952, como ya se mencionó, traicionaron la revolución obrera apoyando al gobierno burgués de Paz Estenssoro, mientras surgía la Central Obrera Boliviana, y era codirigida por los trotskistas.

Mandel y la dirección del SWP yanqui capitularon al castrismo incluso cuando en julio de 1979 Fidel dijo que no había que hacer de Nicaragua una nueva Cuba. Y juntos también apoyaron al gobierno sandinista que gobernaba con la burguesa Violeta Chamorro cuando en agosto reprimieron a los trotskistas de la Brigada Simón Bolívar que combatieron contra Somoza.

Mandel sostuvo contra Moreno que no había peligro de restauración capitalista bajo la burocracia en los países donde se había expropiado y apoyó con entusiasmo a Gorbachov y su perestroika restauracionista mientras pactaba con Reagan.

Luego del fallecimiento de Mandel sus seguidores en Brasil siguieron definiendo al PT como el partido revolucionario y apoyaron al gobierno de Lula. Incluso le dieron el importante ministro de Tierras. En Venezuela, apoyaron al gobierno burgués de Chávez y el falso socialismo del Siglo XXI, a Syriza en Grecia.

Este curso revisionista y oportunista es lo que provocó esa extrema debilidad, dispersión, crisis y división del movimiento trotskista. Y todo se hizo recitando el Programa de Transición, pero abandonando la construcción de los partidos revolucionarios trotskistas y liquidando a la Cuarta Internacional como dirección alternativa, más allá de su existencia formal.

El rechazo al oportunismo dio lugar también a una respuesta sectaria que negó por décadas las revoluciones socialistas que se produjeron con las expropiaciones, con Mao o Fidel a la cabeza.

En el FIT-U no sólo Izquierda Socialista reivindica la larga trayectoria de Moreno contra el revisionismo sin principios y construyendo partidos trotskistas. Pero no es el centro hoy estas polémicas que llevan décadas. Prácticamente todo se puede leer y estudiar textos originales en la página web nahuelmoreno.org.

Hoy lo que nos convoca es este homenaje. Desde Izquierda Socialista proponemos que nos sirva para comenzar a dar pasos concretos que apunten a la difícil tarea de la reconstrucción de la Cuarta Internacional, a la difícil tarea de construir partidos leninistas de combate con centralismo democrático e internacionalistas.

En el mundo hay luchas, rebeliones, revoluciones: Líbano, Chile, Estados Unidos, Bielorrusia; obreros y obreras, se movilizan mujeres, jóvenes. La crisis capitalista se agudiza día a día, fogoneando la rebelión de las masas. El gran obstáculo hoy siguen siendo las direcciones traidoras como Lula y el PT, el chavismo, el peronismo, Podemos, Evo Morales y un largo etcétera.

La vigencia actual del legado de Trotsky nos da bases sólidas para intervenir en esas luchas. Hay trotskistas en infinidad de países, también hay miles de activistas y luchadores, vanguardias juveniles, con los cuales empalmar, avanzar juntos, sin miedo, con audacia y abiertos a nuevas experiencias.

Pero me quiero referir, antes de presentar nuestra propuesta, a unas palabras del compañero Bodart del MST que usó la frase "unir a los revolucionarios". Pero no nos engañemos, no se trata de audacia o de un partido grande o chico, más madre o más padre o tutor. El problema es si tenemos o no una política correcta. Los compañeros encabezados por Bodart se fueron de la UIT-CI, dividieron la UIT-CI, para apoyar al chavismo. No son nuevas experiencias o modelos, es el viejo vicio del oportunismo sin principios, de apoyar gobiernos burgueses, como el de Chávez, del doble discurso, del falso socialismo del Siglo XXI, de la boliburguesía y de la entrega del petróleo a las multinacionales extranjeras.

Reiteramos la propuesta que ya hicimos en la conferencia latinoamericana, de unir a los revolucionarios.

Primero, coordinar campañas comunes. Ya se refirió el compañero Santos (PO) a lo de la próxima semana, de repudio al racismo y a Trump, el apoyo al pueblo palestino contra el estado genocida de Israel, contra las dos pandemias, contra la destrucción ambiental.

Segundo, impulsar donde haya condiciones experiencias como la del FIT-U en Argentina.

Tercero, dar pasos concretos hacia una coordinación nacional e internacional en el camino difícil, pero muy necesario, hacia la reconstrucción de la Cuarta Internacional en base a un programa revolucionario.

El desafío no es fácil pero se trata de ponerle voluntad para avanzar en el mandato de Trotsky, superar la crisis de dirección revolucionaria para encabezar el triunfo del socialismo en el mundo. Ese será nuestro mejor homenaje. Muchas gracias.


Intervención de Guillermo Sánchez Porta, dirigente de Izquierda Socialista UIT-CI (https://bit.ly/3aQ9ZSJ)

Buenas tardes

Yo quiero en estos minutos brevemente reivindicar la actualidad de la Tesis de la Revolución Permanente y lo que los morenistas hemos llamado las revoluciones abortadas.

Nosotros consideramos que, más allá de algún error de pronósticos, Trotski acertó en lo esencial de la Tesis de la Revolución Permanente.

Porque es la teoría que se opone a la teoría stalinista del “Socialismo en un solo país”, de “la Revolución por Etapas”, de la “Coexistencia Pacífica con el imperialismo”.

Es la teoría de la dinámica del triunfo la Revolución Socialista Internacional.

O del retroceso, con la contra revolución imperialista.

Entre la mitad del siglo XX y comienzos del XXI hubo muchas revoluciones triunfantes que quedaron a mitad de camino. Que no expropiaron a la burguesía. Las llamamos revoluciones abortadas.


Fueron revoluciones frenadas por la crisis de la dirección revolucionaria y por la dirección burocrática soviética y china, que impidió que grandes revoluciones tuvieran una dinámica de avance permanente y fueran palancas para el triunfo de la revolución mundial.

Por ejemplo, en Bolivia de 1952; Argelia de 1962; Portugal en 1975; Irán de 1978; la revolución de Nicaragua de 1979, del Salvador de 1980, entre otras.

En el siglo XXI, se dieron las enormes revoluciones árabes del norte de África y Medio Oriente, lo que se conoció como el proceso de la primavera árabe. Estas quedaron en el terreno de una revolución democrática, de caída de dictaduras, que se congela o es derrotada por las direcciones burguesas, pequeñoburguesas y obreras reformistas y burocráticas.

Entonces, reconocer la existencia de estas revoluciones, no es ser “etapistas”, sino que es reconocer que hubo grandes revoluciones, qué por el control de los aparatos burocráticos y la crisis de la dirección revolucionaria, no avanzaron en una dinámica de la revolución permanente, interior y exterior, sino que fueron frenadas.

Negar estas revoluciones, como plantean los compañeros del PTS es abandonar la intervención en esas revoluciones y abandonar así la pelea contra las direcciones traidoras que buscan frenar y abortar el triunfo de la revolución socialista en esos países.

Los morenistas defendimos la lucha estratégica por las dos premisas que correctamente plantean las Tesis de la RP: el rol protagónico de la clase obrera en las revoluciones y la construcción de un partido marxista revolucionario. Para avanzar en el triunfo de la revolución socialista en el país y a nivel mundial.

Hoy sigue y seguirá habiendo revoluciones a pesar de la Crisis de Dirección Revolucionaria. Y si no se avanza en la superación de esta crisis, lo que avanzará serán las derrotas hacia las conquistas democráticas y sociales.

Por eso es tan importantes que todos los nuevos luchadores comprendan la importancia estratégica de construir los partidos obreros revolucionarios internacionalistas. De unir a los revolucionarios del mundo para que las revoluciones triunfen y se avance en la revolución socialista internacional.

Moreno y nuestra corriente hemos sostenido siempre que la revolución de octubre sigue vigente, y por eso es imprescindible la movilización de la clase obrera y las masas y la construcción del partido revolucionario que las dirija.

El morenismo jamás apoyó a ninguno de esos gobiernos ni capituló a las direcciones Contrarrevolucionarias, abandonando la construcción del Partido bolchevique en esos países.

Al contrario, buscó construir Partidos revolucionarios impulsando la movilización y organización de la clase obrera. Y con política para que esas revoluciones avancen hacia el Socialismo y hacia la Revolución socialista internacional. ¡Esto no tiene nada que ver con alguna teoría etapista!

Así actuamos con la Brigada Simón Bolivar en Nicaragua en 1979. Y por eso el propio Frente Sandinista reconoció que esas fueron las causas por las que nos expulsaron de Nicaragua, después del triunfo de la revolución contra Somoza.

(El comandante sandinista Tomas Borge, reconoció esto al decir que el FSLN tuvo que “disolver” a la brigada porque “adoptaron posiciones de ultraizquierda y de indisciplina que estaban creando problemas a la revolución sandinista”).

(Lo que realmente les molestaba era que organizábamos a los trabajadores y construíamos el partido revolucionario de la cuarta internacional)

Y así actuamos hoy en Venezuela, sin capitular al chavismo ni al socialismo del siglo 21, sin ingresar al PSUV, e impulsando la movilización de la clase obrera, construyendo la corriente sindical autónoma C-CURA y el Partido Socialismo y Libertad.

Y también en Perú o Brasil, actuando dentro de partidos amplios como el FA y el PSOL, combatiendo la política de corrientes que plantean apoyar variantes frente populares. Nosotros defendiendo la independencia de clases y construyendo nuestros partidos revolucionarios internacionalistas. Nos extraña también las críticas del PTS al respecto, ya que ellos pidieron entrar al PSOL y tener candidatos en el Frente Amplio en Perú, táctica que hoy nos critican.

En síntesis, Nahuel Moreno y nuestra corriente siempre hemos reivindicado y ratificado la concepción de Trotsky de la TRP

Para luchar contra toda política etapista y capituladora a los gobiernos burgueses de cualquier tipo, en especial contra los gobiernos de frente popular.

Impulsando la construcción de partidos revolucionarios contra todos los aparatos, unir a los revolucionarios para disputar la dirección y encabezar a los trabajadores y las masas hacia el triunfo de la revolución socialista.


Cierre de Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista y la UIT-CI (https://bit.ly/3aWhXcP)

Más de una vez hemos señalado la mala costumbre de tergiversar posiciones y sacar citas de contexto, para nunca hacer un debate claro. No sólo nosotros se lo decimos a los compañeros del PTS. Por eso voy a decir: nunca Nahuel Moreno capituló al castrismo, fue prácticamente el único que planteó la defensa de Cuba y al mismo tiempo críticas tremendas a Fidel y al Che. No en la década del 80, sino en el 1961/62, al calor de los balazos y de los fracasos de los grupos foquistas y castristas. Lean el folleto de Moreno La revolución latinoamericana [1962][1]; por supuesto tiene varias citas exageradas o equivocadas, pero eso lo dice el propio Moreno en el prólogo del folleto del año 1962.

Le digo al compañero Matías Maiello, dirigente del PTS: el folleto Dos métodos frente a la revolución latinoamericana[2] es una crítica despiadada del año 1964 al Che Guevara, nuestro héroe y mártir. Pido que lo lean. Había que animarse en el 1962/63. Está todo en la página [nahuelmoreno.org]. Maiello se espanta de que Moreno escribió que Fidel que era un genio revolucionario. Fenómeno, no era ni un genio, ni un revolucionario, era un boludo. Ahora, le pido a Maiello que cite y divulgue todo lo demás que está escrito, documentado, donde dice que la política del castrismo, de Fidel y el Che, está llevando de fracaso en fracaso a la vanguardia latinoamericana porque son una dirección pequeñoburguesa, irresponsable y aventurera. Está todo escrito.

Moreno nunca fue guerrillerista, Palabra Obrera se dividió por eso. Bengoechea, el íntimo amigo de Moreno se sumó al castrismo. Era una presión tremenda a la que resistió Moreno y sus seguidores. Lean Perú: dos estrategias[3]. Hugo Blanco y Moreno impulsaban la toma de tierras y la sindicalización campesina en Perú. Mientras, un grupo de compañeros nuestros, foquistas, se dedicó a asaltar dos bancos influidos por el castrismo.

Yo dije Moreno nunca fue guerrillerista. Perdón, está escrito por él, que sí lo fue durante 3 meses en 1967, por seguir instrucciones de Mandel y Livio Maitán, que se habían entrevistado con Fidel. Moreno se autocriticó por escrito de esos tres meses[4]. Lean a Moreno, en el 1965 le aconsejaba a González Moscoso, el boliviano mandelista, que no se implicara con la guerrilla.

Entonces, nunca los compañeros del PTS entraron en el debate leal, para avanzar, sobre qué pasó con el texto escrito de las tesis de la revolución permanente de 1927 y la realidad de la posguerra. Mandel toda la vida pisoteó al trotskismo jurando con que se cumplía textual el texto de las “Tesis sobre la revolución permanente” de 1927. Entonces son discusiones importantes que Moreno empezó a plantear desde las décadas del 50 y 60.

Una vez más les decimos a los compañeros del PTS que tergiversan todas las posiciones de Moreno sobre revoluciones democráticas, sobre las revoluciones del siglo XX y, de hecho, sobre los propios textos de Trotsky, que él mismo nunca hizo de nada un dogma. Hagamos un seminario sobre los textos escritos de las tesis de 1927. Nunca nos plantean nada sobre nuestras críticas a ustedes, que igual que Mandel, circunscriben la teoría de la revolución permanente a los países atrasados, cuando Trotsky en el 1927 le dió una amplitud muy superior diciendo que era la concepción de la revolución permanente y socialista mundial, superando lo circunscripto a Rusia de 1905.

Entonces, son todas esas cosas que hay que discutir con los textos de conjunto. Lo de tergiversar citas y hacer falsos debates ya lo soportaban nuestros maestros en el siglo XIX. Como jugar con las palabras táctica y estrategia. Esto le digo al compañero Chechi (MST). Disculpenme, no es táctico estar en un partido de gobierno burgués durante años y nunca haberse ido incluso cuando asumió Maduro, porque seguían apoyando al gobierno venezolano. Entonces, los juegos de palabras, las citas tergiversadas y las frases altisonantes, no rinden frutos positivos.

El compañero Castillo (PTS), nos sigue insistiendo con que estaría mal pertenecer o estar en partidos amplios de izquierda con tendencias. Los compañeros franceses del PTS están desde hace años en el NPA, mientras el NPA apoyaba a Chávez, a Syriza. Castillo hoy dijo, y redobló la apuesta, que están en el NPA “para dar la batalla por transformarlo en un partido revolucionario”. Compañero Castillo, en el NPA la mayoría, son mandelistas y serán mandelistas, nunca van a ser revolucionarios. Entonces, nosotros en el PSOL o si estuviéramos en el NPA, no estamos para transformarlo en un partido revolucionario. Estamos porque es una oportunidad para construirnos con nuestro propio periódico, nuestra militancia disciplinada, nuestros propios candidatos y siempre peleando con políticas correctas. No se hagan ilusiones en que en algún momento el NPA se va a transformar en un partido revolucionario. Y una pequeña aclaración, es que los compañeros del PTS y su organización en Perú, según me dijeron, pidieron candidatos dentro del Frente Amplio. Ahora, hubieran sido los candidatos del Frente Amplio. Son esas cosas que tenemos que tratar de ir avanzando, discutiendo, precisando.

Entonces, vuelvo a la propuesta de los tres puntos. La propuesta de unir a los revolucionarios, coordinar campañas comunes e impulsar experiencias del FITU en otros países, donde haya condiciones. Incluso podría decir, mejorar a fondo el funcionamiento del FITU acá en nuestro propio país, que no se hagan listas sindicales divisionistas, críticas divisionistas o actividades divisionistas ante lo que se plantea, se pacta, se discute y se resuelve en común en el FITU. El propio FITU es un desafío para conservarlo y hacerlo crecer.

Por último, dar pasos hacia la coordinación nacional e internacional para ver si podemos, entre todos, elaborar un programa revolucionario; no serían sólo dos puntos, pero son unos pocos puntos básicos, centrales que son los que orientan la lucha de los revolucionarios hace más de un siglo y medio. Con el objetivo preciso de proponernos la reconstrucción de la Cuarta Internacional.

Y como les decía antes, ese será el mejor homenaje que le podamos hacer a León Trotsky, el gran revolucionario.

Muchas gracias.

[1] Ver nahuelmoreno.org y también El trotskismo y el debate en torno a la lucha armada, por Martín Mangiantini, publicado Cehus, 2018, que lo reproduce como anexo.
[2] Ver nahuelmoreno.org y también Polémica con Guevara, publicado por Cehus, 2017.
[3] Ver nahuelmoreno.org y también Perú: dos estrategias, publicado por Cehus, 2015.
[4] Ver El partido y la revolución – Polémica con Ernest Mandel, capítulo I, subpuntos “El porqué de nuestro ‘guerrillerismo’” y “Cuba, la OLAS y la guerra civil continental”, en nahuelmoreno.org, y la publicación de El Socialista, 2013. En esta edición en papel ver pág. 118 a 122.

 

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