Las petroleras provocaron un enfrentamiento fraticida
El 31 de julio de 1932 los ejércitos de Bolivia y Paraguay comenzaron una guerra digitada por las petroleras Standard Oil, yanqui, y la Shell, anglo-holandesa. Duró tres años, muriendo entre 90 y 150 mil combatientes, y se desangraron ambos pueblos. Nunca se encontró petróleo en esa región.
El Paraguay estaba gobernado por una elite oligárquica ligada a Inglaterra. Bolivia, por la "rosca", las tres familias que dominaban el estaño, los Patiño, Aramayo y Rotschild, ligada a Estados Unidos.