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Artículos : Panamá: "A 20 años de la invasión yanqui" (PTP - Panamá)
Enviado por mlamas el 19/12/2009 20:30:00 (285 Lecturas)




Comunicado del Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores de Panamá –PTP-

A 20 Años de la Invasión: Las Lecciones y Tareas



Los trabajadores y sectores populares debemos sacar la gran lección de la invasión: es necesario que tengamos nuestra alternativa propia, independiente del imperialismo y los patrones, aliados a éste. Esto quedó demostrado durante todo lo que se llamó proceso revolucionario (torrijista), ya que dirigido por agentes de la CIA como se ha comprobado por ellos mismos, condujeron a la crisis orgánica del movimiento popular: la destrucción de la Federación de Estudiantes de Panamá (Unión de Estudiantes Universitarios y Unión de Estudiantes Secundarios) y de las organizaciones sindicales obreras y campesinas clasistas que existían previo a 1968. Y también se demostró, cuando las direcciones de sectores gremiales y populares, se subordinaron a la dirección de los partidos tradicionales (gama de liberales, panameñista y democracia cristiana) y lo que nace en la proyanqui y antiobrera Cámara de Comercio: la dirección de la llamada Cruzada Civilista.



En el primer grupo se encuentra todo lo que fue la tendencia del PRD y el Partido del Pueblo, con dirigentes sindicales agrupados en CONATO, creado desde el mismo Código de Trabajo, los batallones de la dignidad, etc.; en el segundo la dirección de educadores y médicos, fundamentalmente.



La falta de una alternativa obrera y popular, al estar encarcelado entre estas dos fuerzas, ambas proimperialistas, ante la crisis del régimen militar, conduce a salidas intervencionistas yanquis. Crisis que es producida por la lucha de sectores obreros y populares y no de la burguesía que acumularon fortunas durante “el proceso” como puede demostrarse y participaron en las instituciones del régimen, incluyendo partidos del propio Noriega como el PALA o del FRAMPO y el PRD.



EL PRINCIPAL OBJETIVO DE LA INVASIÓN



El asesino George Bush (padre) intentó justificar la invasión señalando que era para arrestar a Noriega y acabar la dictadura e instalar la democracia. Sus seguidores dentro de Panamá, el arzobispo y el gobierno de la invasión le hicieron coro, agregando que era una liberación. Nada más falso Los norieguistas, batallones de la “dignidad” y PRD señalaron que era porque no querían devolver el canal y para destruir las Fuerzas de Defensa. Otras mentiras más, ya que Noriega demostró estar dispuesto a negociar hasta la presencia de bases en varias ocasiones. Y del otro lado hubo voces con igual posición, como se demuestra en la actualidad.



Quienes nos explicamos los hechos históricos a partir del papel e interés de las clases sociales y no por las acciones (solo) de los individuos, tenemos una interpretación distinta.



La invasión (y la cruzada civilista) tuvo como objetivo fundamental, impedir que el pueblo panameño alzado contra el régimen militar, que aplicaba los mismos planes que hoy impulsan los gobiernos postinvasión, dictados desde Washington por el Banco Mundial, el BID, FMI y el gobierno estadunidense, tumbara por la movilización a la dictadura.



Este levantamiento popular se da a partir de las luchas de septiembre de 1976, contra el alza del arroz y la leche, dirigidas por los grupos estudiantiles Frente Estudiantil Revolucionario, Liga Socialista Revolucionaria- después Partido Socialista de los Trabajadores y Guaycucho-NIR, siguiendo, con la lucha contra los tratados de 1977, considerados como antinacionales, sobretodo por el tratado de neutralidad, vigente y sin fecha de expiración, con los mismos protagonistas y otras fuerzas como los abogados independientes, y toma más fuerza en 1978-1979 cuando los educadores sometidos a salarios de hambre, realizan una lucha reivindicativa, que por la introducción de fuerzas de los partidos políticos tradicionales y la iglesia, es desviada hacia la derogación de la reforma educativa.



Éstos hechos obligan a los yanquis junto a los militares a tomar medidas preventivas en todo el continente, para evitar la caída de los regímenes militares al estilo de Somoza en Nicaragua. De ahí que el “general se repliega a los cuarteles”, dando paso a un proceso “de democratización” recortado y pausado, que gradualmente inicia con legalidad de partidos a partir de 1978, elecciones parciales al parlamento en 1980, reformas constitucionales antinacionales y ajustándose al plan de las IFI’s en 1983, con la sola oposición de los Partidos, Socialista de los Trabajadores y Acción Popular y; las elecciones de 1984 para elegir Presidente, legisladores y representantes de corregimientos, las primeras después de 1968, todo con el control de las Fuerzas de Defensa y obviamente del imperialismo. Hasta aquí el plan les funcionó, pero con mucha resistencia del movimiento popular y con la fractura que significó la muerte del Bonaparte, Torrijos, lo cual se refleja con la caída del primer presidente en medio de luchas de educadores fundamentalmente, Arístides Royo.



El descontento popular y el ascenso en las luchas se vio reflejado en las elecciones de 1984, cuando obligan a Noriega y los yanquis, a hacer fraude para que su candidato, Ardito Barletta, lo pusieran en la presidencia, con la clara finalidad de imponer el plan de hambre y desempleo de las IFI’s.



El imperialismo con su “Fraudito” y los militares no pudieron detener el ascenso. Una ley (46) de impuestos es echada abajo después de ser aprobada, las reformas privatizadoras a la CSS anunciadas son detenidas por el movimiento de educadores y médicos, lo cual se combina con un hecho político de los desmanes del dictador, el asesinato a Spadafora, quien para defenderse destituye al presidente fraudulento.



En 1986, el régimen impone las primeras reformas neoliberales con las leyes 1, 2 y 3 de ese año, imponiendo reformas laborales y al agro. Se profundiza la crisis y el descontento, el cual no se va a detener.



Los hechos posteriores son más publicitados. Pero el movimiento popular siguió luchando contra reformas neoliberales a la educación (proyecto Solís Palma-Bosco Bernal), contra los despidos masivos de empleados públicos que incluso realizaron siete jornadas de lucha, en un proceso creciente de rompimiento con el régimen que en su afán de aplicar los planes, amenazaban fundamentalmente a las instituciones estatales con la reducción de empleos y privatizaciones. Este proceso crece cuando son fundamentalmente los empleados públicos a quienes le hacen pagar la crisis, cuando en 1988, la agresión imperialista retiene pagos de sus empresas al estado panameño (incluyendo el canal) y restringe la circulación de su moneda (el dólar); y, el régimen decide pagar con bonos posfechados, que terminan reduciendo el poder adquisitivo de los trabajadores del estado.



LA CRUZADA CIVILISTA CONDUCE LA LUCHA HACIA LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA



Se ha dicho que nadie podía tumbar al dictador. Falso. Nuestro pueblo ha luchado tanto como otros. Cuando se dio la invasión el régimen se desquebrajaba, ya no sólo por la lucha de los sectores populares y la ruptura que le siguió del imperialismo y los sectores burgueses que hasta entonces lo apoyaban. Después del cisma que ocasiona Díaz Herrera en junio de 1987 por el control de las Fuerzas de Defensa, cuyas declaraciones confirman lo que todo el mundo sabía, hubo dos intentonas de golpe de sus aliados íntimos, de militares como Macías que un par de meses antes le dijo al Presidente Delvalle (vicepresidente de fraudito) que amenazó (por orden yanqui) con destituir a Noriega “el que se va es él”; y, la última, la de un grupo de jóvenes oficiales muy del equipo del general. El imperialismo no interviene el 3 de octubre de 1989 en ésta última., pese al ruego de los oficiales que tenían a Noriega detenido. En esos momentos el régimen estaba desarticulado y el General perdía el control, era muy difícil controlar la situación a esas alturas.



En medio de esa crisis el movimiento popular no abandonó su deseo de lucha. Pero no construía una alternativa propia, vacío que es llenado por los dirigentes yesman de la cruzada y de los partidos tradicionales que canalizaron el descontento ante la división del movimiento obrero y popular, entre “norieguistas y civilistas”. Esos partidos le dijeron al pueblo como consigna en las elecciones de 1989: “el mundo nos mira”, es decir, tal como el escudo, mundo significa, Washington. Es decir, esperen a los gringos. Después de las elecciones, tampoco hicieron la lucha ante un fraude escandaloso, se metieron en la dinámica del ministerio de colonias, la OEA, y luego, los cruzadistas y algunos extorrijistas-norieguistas, se concentraron en el cabildeo en las esferas del pentágono, la Casa Blanca y el senado yanqui, intentando llegar a un acuerdo con Noriega y finalmente, pidiendo directamente la intervención.



La agresión desde 1987 hasta la invasión significó muertes, heridos, huérfanos, viudos y viudas, desempleo, miles de personas sin donde vivir y destrucción. Los gobiernos que le siguieron nunca se preocuparon por contar los muertos ni contabilizar de verdad el daño imperialista. Dijeron: yesman.



En julio de 1990, aprobaron el llamado “convenio de donación” en donde el primer punto es pagar la deuda externa y nos prestan para ello, nos obligan a utilizar los dineros retenidos por el imperialismo en los años 1987-1989, de impuestos y pagos al estado panameño, para pagar la deuda externa y firma Guillermo Ford (apoyado por Carles), las medidas de las IFI’s al pie de la letra. Por miserables 113,8 millones para el estado, divididos en tres partidas, la última de las cuales se cobró después de 1993, se comprometieron a aplicar todas las medidas despidos de empleados públicos, privatizaciones, etc., que el movimiento popular resistió, pese a la invasión y, que sólo con la ayuda de los dirigentes sindicales de la llamada tendencia, algunos fueron “batallones de la dignidad”, pudo imponer Pérez Balladares el plan imperialista de reformas al código de trabajo en 1995 y privatizaciones en el IRHE y el INTEL en 1998.



Perdimos entre 1987-1989 y la invasión lo que corresponde al Producto Interno Bruto (toda la producción durante un año de bienes y servicios) de 1990 (6,000 millones) y los gobiernos hasta hoy han aceptado esas migajas y, lo que es peor, como cómplices de la invasión, han callado ante los asesinatos de centenas de panameños y panameñas por las tropas invasoras.



Esta es la razón de que seguimos peor que antes, los trabajadores y sectores populares pagamos la crisis por estar siguiendo a uno u otro bando, igual que como ahora, la seguimos pagando sea con el gobierno del PRD o panameñista-cambio democrático. El imperialismo retoma lo perdido imponiendo la ampliación antinacional del canal con los yesman del patio y ahora, instala bases militares disfrazadas de panameñas para intervenir como siempre lo hizo desde nuestro territorio a agredir pueblos hermanos.



Como era de esperarse, los mil millones que anunciaba Arias Calderón meses antes de la invasión que venían con los gringos, se convirtieron en miles de bombas y balas que apuntaron a nuestro pueblo. Y construyeron un régimen de falsa democracia, recortada y tutelada por los gringos. Esa democracia se basa en un antidemocrático código electoral, que compite entre los más antidemocráticos del mundo que exige la misma cantidad de firmas que en México que tienen más de 35 veces la población de Panamá; y, con un método, peor para recogerlas, con libros fijos que se inauguraron con la invasión, pues antes en la dictadura eran libros móviles. Revisar la lista de partidos políticos legales nos da una idea clara: esta es una falsa democracia en que los millonarios pueden invertir más de dos millones para hacer un partido o medio millón para ser diputados, mientras al pueblo la democracia es elegirlos a ellos, porque los magistrados del tribunal electoral al servicio del régimen de falsa democracia y los diputados aprueban las leyes electorales para restringir nuestra participación política-electoral. La demostración más clara es cómo ganó la presidencia el gobierno actual, gastando más de 30 millones de balboas, es como si compraran la presidencia con el control de los medios masivos de comunicación que te convierten mentiras, engaños (falsas promesas) en verdad, llevando al pueblo a votar por sus enemigos, y, lo que es peor, a un ala fascista y abiertamente proyanqui, como lo viene demostrando con instalación de bases militares y las acciones de dictador del jefe del ejecutivo.



Por ello, el Partido de las Trabajadoras y los Trabajadores de Panamá -PTP- señala con toda claridad, la gran lección de la invasión, al conmemorar los 20 años no es que unos le echen la culpa a la cruzada y otros a Noriega como responsables de la invasión, está demostrado que ambos eran proimperialistas y así, como en 1925 Horacio Alfaro como parte del gobierno de Rodolfo Chiari pidieron la invasión, así como en 1947 aprobaron las bases militares, así como en 1964, el gobierno mandó a las tropas de la Guardia Nacional a encuartelarse y sólo salieron para sofocar el 12 de enero a los luchadores antiimperialistas que todavía combatían la agresión yanqui en Colón; fue el pueblo organizado, con su independencia, el que salió a luchar en cada coyuntura de éstas contra la presencia militar e intervención imperialista. Esa independencia no la tuvimos ante la coyuntura previa a la invasión y desgraciadamente no la tenemos ahora, pues la mayoría, siguen de furgón de cola de una u otra alternativa antiobrera, antipopular y antinacional, ante la ausencia de una propuesta obrera y popular.



Mientras esto subsista seguiremos empeorando nuestras condiciones de vida y de trabajo. Es urgente levantar una propuesta de organización popular, un partido de las trabajadoras y los trabajadores y de los sectores populares, que rompa con ese pasado y que con independencia nos propongamos un programa de reconstrucción del país, partiendo de una Asamblea Constituyente, libre, democrática y soberana, con un programa al servicio del país y de las mayorías empobrecidas.



COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DEL PARTIDO DE LAS TRABAJADORAS Y LOS TRABAJADORES DE PANAMÁ –PTP.

Panamá, 17 de diciembre de 2,009.



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A 20 AÑOS DE LA CRIMINAL INVASIÓN



Virgilio Araúz

Escritor y editor

vearauzm@hotmail.com



La primera mentira: fue para arrestar a Noriega. La segunda: fue para la democracia.



Quienes nos explicamos los hechos históricos a partir de la participación de las clases sociales y no por el papel (solo) de los individuos, tenemos una interpretación distinta.



La invasión (y la cruzada civilista) tuvo como objetivo fundamental, impedir que el pueblo panameño alzado contra el régimen militar, que aplicaba los mismos planes dictados por las IFI’s, que aplican hoy los gobiernos postinvasión, tumbara la dictadura.



Este descontento y levantamiento popular surge a partir de las luchas de 1976, siguiendo con la lucha contra los tratados de 1977 y; tiene un punto álgido en 1978-1979 cuando los educadores realizan una lucha reivindicativa, que termina en la derogación de la reforma educativa.



Los yanquis y los militares toman medidas preventivas, para evitar la caída al estilo de Somoza en Nicaragua. El “general se repliega a los cuarteles”, dando paso a un “proceso de democratización”, con legalidad de partidos en 1978; elecciones parciales legislativas en 1980, reformas constitucionales antinacionales en 1983; las elecciones de 1984, todo con el control de las Fuerzas de Defensa.



El descontento popular se reflejó en las elecciones de 1984, obligando a Noriega y los yanquis, a hacer fraude a favor de Ardito Barletta.



“Fraudito” y los militares no pudieron detener el ascenso. Una ley de impuestos es echada abajo después de ser aprobada, lo cual se combina con un hecho político de los desmanes del dictador, el asesinato a Spadafora, acentuándose el descontento.



En 1986, el régimen impone las primeras reformas laborales y al agro con muertos, heridos y presos. Se profundiza la crisis.



El movimiento popular siguió luchando contra reformas neoliberales a la educación, contra los despidos masivos de empleados públicos, etc..



Cuando se da la invasión el régimen se desquebrajaba. Dos intentonas de golpe de sus aliados íntimos lo comprueban, y el deseo de lucha continuaba, detenido momentáneamente en ese momento por los dirigentes yesman de la cruzada y de los partidos tradicionales que canalizaron el descontento decían en las elecciones de 1989 : “el mundo nos mira”, es decir, tal como el escudo, mundo significa, Washington. Es decir, esperen a los gringos.



Perdimos entre 1987-1989 y la invasión lo que corresponde al PIB de 1990 (6,000 millones), los gobiernos hasta hoy han aceptado migajas del imperio y, lo que es peor, como cómplices de la invasión, han callado ante los asesinatos de centenas de panameños y panameñas por las tropas invasoras.



Esta es la razón de por qué seguimos peor. La invasión fue para seguir imponiendo el plan de las IFI’s. Perdimos familiares, empleos que jamás se recuperaron, nuestras viviendas, etc.. Se inaugura una falsa democracia. El antidemocrático código electoral y la lista de partidos políticos legales y cómo ganó la presidencia el gobierno actual, nos muestra que así como la justicia es para los ricos, la participación electoral también lo será, hasta que el pueblo se una independiente de quienes hoy son oposición y mañana gobierno, hoy dicen una cosa y mañana hacen otra. Seguir de cola, unos de los militares (o PRD) y otros a los partidos tradicionales, incluyendo al CD, sólo nos trae muertes y zozobras, esta es la gran lección.

Aparecido en el Diario La Estrella de Panamá, 19 de diciembre de 2,009.



LA INVASIÓN Y EL VERDADERO SAQUEO A LA ECONOMÍA PANAMEÑA, CON LA COMPLICIDAD DE TODOS LOS PARTIDOS LEGALES, TODOS DE LA BURGUESÍA, QUE HAN GOBERNADO DESPUÉS DE LA INVASIÓN.



El siguiente documento que presentamos como complemento al artículo que aparece en la Estrella, es parte del libro LA LUCHA POR LA SOBERANÍA Y LA POLÍTICA DE LA AUTORIDAD DEL CANAL DE PANAMÁ, que editamos en el año 2002. Los datos expresados aquí hablan por sí solos y demuestran lo que el imperialismo hace con sus semicolonias.





C. LA OCUPACIÓN MILITAR, ECONÓMICA Y POLÍTICA



Según varios economistas panameños Panamá, perdió cerca de 7,000 millones de dólares por efecto de la agresión económica (1987-1989) y por las destrucciones de la invasión, es decir más del Producto Interno Bruto para 1990. Para solo dar un ejemplo: es como si todos los panameños dejáramos de trabajar por un año, sin producir ni un grano de arroz.



Dirigentes de los partidos burgueses de oposición como el Dr. Ricardo Arias Calderón, hablaron de planes de 1,000 millones de dólares para reconstrucción. Al igual que en 1903, cuando nos entregaron los mercaderes pensando en la bonanza económica, la mezquindad imperialista se impuso.



Los norteamericanos impusieron en julio de 1990, un mal llamado “Convenio de Donación” que asignaba para “asistencia” 243,850,000 dólares el cual según el segundo párrafo del artículo 1, “...consiste, en dos subprogramas: (1) la normalización de relaciones con las instituciones internacionales de finanzas (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (Banco Mundial) y el Banco Interamericano de Desarrollo), y (2) apoyo para el presupuesto de inversión del Donatario. Con sujeción y conforme a los términos y condiciones de este Convenio, la AID proveerá $130 millones de dólares de la Donación para pagar las morosidades del Donatario a las IFIs para normalizar las relaciones del Donatario con esas instituciones y proveerá $113.85 millones de dólares de la Donación para apoyar el presupuesto de inversiones del Donatario en tres partidas de $29.85 millones de dólares, de $42 millones y de $42 millones de dólares respectivamente”.



Es decir, que se destinaron a las finanzas públicas sólo 113.85 millones de dólares, en ningún momento, los 1,000 o los 420 millones que finalmente hablaron.



Pero eso no es todo, como quien gana una guerra, impone una serie de condiciones. Para dar los primeros 29 millones exige: “a) un plan para el manejo de las finanzas del sector público que describa las acciones ya tomadas y las proyecciones para el plazo medio con relación a los ingresos, gastos, salarios, ahorros, reducción de la deuda interna, e inversión. B) Una carta que identifique las primeras empresas públicas que serán privatizadas ...y describa el plan para llevar a cabo estas privatizaciones” c) Un plan para rebajar los aranceles de importación, eliminar las restricciones comerciales cuantitativas, y reducir el número de productos sujetos a control de precios... d) Un plan para mejorar la competitividad de los productos panameños en los mercados mundiales”.



Para el segundo desembolso de 42 millones exige: “a) Prueba de que Panamá ha llegado a un acuerdo sobre un programa de reactivación económica a mediano plazo, respaldado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo y por el Banco Interamericano de Desarrollo. B) Prueba de progreso aceptable en la ejecución de reformas de las políticas en las áreas de finanzas del sector público, privatización, política laboral y política comercial y mercantil... c) Prueba de que el Donatario ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos de América para el intercambio de registros de transacciones internacionales de cambio con relación a las investigaciones y procedimientos sobre narcóticos y que se está logrando progreso constante hacia la firma de un Tratado de Asistencia Legal Mutua”.



Y para el tercer desembolso de 42 millones exige: “a) Prueba de que Panamá ha recibido las primeras partidas del Banco Mundial y del BID bajo el programa de reactivación económica. B) Prueba de progreso satisfactorio respecto a la firma de un Tratado de Asistencia Legal Mutua. c) prueba de progreso aceptable en la ejecución de reformas de las políticas en las áreas de finanzas del sector público, privatización, política laboral y política comercial y mercantil relacionadas a los planes identificados en las condiciones...antes mencionadas.



Y para terminar puede la AID dar por terminado el Convenio unilateralmente sino se cumple con lo que ellos han estipulado. (Gaceta oficial 21,581, del 17-7-1990)



A todo el plan eufemísticamente le llamaron “Asistencia Económica de los Estados Unidos a Panamá”. Además, en el Programa de recuperación Económica, existía un renglón de “Reactivación del Sector Privado” de 107.9 millones que “se colocaron bajo la figura de Certificados Interbancarios de Depósitos (CDI’s) a la Tasa Libor más 2% adicional, en 18 bancos de la localidad con licencia general, y su vigencia iba a cinco años”. (Informe Contralor, 1996) Es decir, le prestaron para reactivarse a sus mejores aliados en la agresión económica de 1987-1989, cuando cerraron, impidiendo el circulante. Fueron los más favorecidos: El Banco General (32.1 millones), The Chase Manhattan Bank (17.3m.), Banco del Istmo (17.2m.), Bancomer (16.6m.), Banco Continental (14.9m.), PRIBANCO (14.8m.), BANAICO (10.6), Banco DISA (5.31m.), Towerbank (5.1m.)...



Según el Informe del Contralor (1996) “Se estima que los fondos colocados en los CDI’s, beneficiaron a diez sectores de la actividad económica, generando en total 18,122 empleos”. Esto se dice porque fueron prestados a tasas efectivas, superiores al 15% en las diversas ramas de la economía. “Los principales sectores favorecidos fueron vivienda (34.7 m.), comercio 33.5m), ser-vicio (32.5), industria (25.7m.)”.



Para que se vea como el “Convenio de Donación” era el que más condiciones tenía es importante observar que en el Informe del Contralor de 1993, se publicaba el siguiente cuadro:



ASISTENCIA PARA LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA (EN MILLONES DE DÓLARES


TOTAL
DESEMBOLSADO

Morosidad con las IFI’s
130.0m
130.0m

INVERSIÓN PÚBLICA
113.9
71.8

INVERSIÓN PRIVADA
107.9
107.9

TOTAL
351.8
309.7




Es decir, que todavía no se había cumplido con las condiciones para el desembolso de los últimos 42 millones de los 113, se había negociado el tratado de Asistencia Legal Mutua que es ponerse a los pies del imperio y se habían negociado nuevos empréstitos con el BM y el BID, pero no se había cumplido con la otra parte: “prueba de progreso aceptable en la ejecución de reformas de las políticas en las áreas de finanzas del sector público (Fondo complementario, despidos, nota V.A.), privatización (1997, V.A.), política laboral (ley 44 con gobierno Doens-Pérez Balladares, V.A.) y política comercial y mercantil relacionadas a los planes identificados en las condiciones...antes mencionadas”. Sin embargo, los 130m. de la deuda se pagaron lo que veremos más adelante, y los banqueros se tomaron todo el dinero en el mismo 1991.



Igual sucedió con el resto del plan, el cual incluía Garantías de crédito para las empresas norteamericanas que quisieran hacer negocios en Panamá por casi 500 millones, pero en el informe (1993) sólo se habían utilizado 93.2 millones y la otra parte de la “asistencia”, era para hacer el trabajo ideológico y de la ocupación: 15 millones de “obras públicas” para que los militares de EEUU se “pasearan como dadivosos” por todo el país; “donación de alimentos”(idem); 15 millones, “beneficios comerciales” para beneficiar a los “azucareros”(29m.) y la iniciativa de la Cuenca del Caribe (20m.); bienes excedentes (8.9 m.) los pupitres y otros que vimos en los ministerios y escuelas con símbolo de la USAID con la bandera norteamericana; lo que llaman “asistencia para el desarrollo (54.2 millones) que era la manera como intervenían directamente con becas, protección de la cuenca hidrográfica del canal, “mejoramiento a la policía”, “fortalecimiento de las instituciones democráticas”, como el tribunal electoral y la administración de justicia, entre otros. Todo ello, sumaba alrededor de los mil millones, pero en términos reales no entraron a la economía nacional ni 400 millones, pero como veremos todo fue para cobrar la deuda externa y piratearse nuestras empresas. En porcentaje, ni el 10% de lo que perdimos –sólo económicamente- por la agresión e invasión.



El gobierno de Endara, Arias Calderón y Ford, que se instaló tras la invasión, aplicó ese plan generado de ese “Convenio de Donación”, a pesar de reconocer el desastre de la agresión económica de los años 1987-1989 y la invasión.



En la Introducción de la “Estrategia Nacional de Desarrollo y Modernización Económica” (junio de 1990) se lee lo siguiente:

“Panamá tiene en el presente una situación económica crítica. La producción interna ha caído en un 20%, estimándose el nivel de desempleo en más de 25%. La banca, desde 1988 hasta mediados de 1990, ha estado operando con restricciones en los depósitos, lo que impide un funcionamiento normal del sistema de crédito. Existen sectores paralizados tales como: la industria de la construcción y la de materiales de construcción, el comercio de muebles, la venta de automóviles y bienes de consumo duradero. El servicio de la deuda externa ha sido suspendido”



Y más adelante empiezan a aplicar el plan: “Los problemas económicos de Panamá no son sólo el resultado de la coyuntura política. Han contribuido a ello las políticas económicas seguidas que desarrollaron una filosofía del ‘Estado Activista’, en contraposición a una de libre mercado”. (MIPPE, 1990)



A renglón seguido aplicaron todo el programa elaborado días antes de la invasión en Washington y que se lo dieron a procesar a los fondomonetaristas del patio. Si se ve el índice de la “Estrategia...” se pueden desglosar las condiciones impuestas en el llamado “Convenio de Donación”.



Lo hecho con la deuda externa es una muestra de hasta dónde llegan las imposiciones yanquis y la entrega de una burguesía de un país semicolonial. Según la propia “Estrategia...”, “...la deuda externa era de 3,813.5 millones, de los cuales 2,209.3 millones eran deuda al sector privado externo. Además había retrasos por B/.540 millones a los programas internacionales”.



La deuda privada estaba valorada en 0.13 centavos por cada dólar, debido a la destrucción del país, pero los señores Carles, Ford, Chapman y otros ni siquiera la negociaron, simplemente fueron a pagar. Y ese país desvastado se comprometió a pagar y lo peor es que pagó, antes de cualquier cosa, los 540 millones con 130m. de la donación, 130 millones de aporte directo del dinero que los EEUU había retenido ilegalmente a Panamá en los dos últimos años (del canal, banano, depósitos, etc.) y se pidieron 280 millones más prestados, para pagar. (MIPPE. 1990).



Panamá después de la invasión del 20 de diciembre de 1989, quedó ocupada no sólo por las tropas norteamericanas que patrullaban nuestras avenidas y campos, sino que las finanzas públicas y las medidas económicas quedaron a merced del gobierno de los Estados Unidos, con la complacencia de los gobiernos que le siguieron. Tanto los gobiernos del arnulfista Ernesto Endara, como el del Partido Revolucionario Democrático que creó Torrijos, con el gobierno de Ernesto Pérez Balladares y, el actual de la exesposa de Arnulfo Arias, han intentado cumplir al pie de la letra con los dictados del imperialismo después de la invasión. Dictados que corresponden a los mismos que imponen a través de las IFi’s a todos los pueblos del mundo para resolver su crisis, la del sistema capitalista.



Para que los jóvenes, quienes eran unos niños cuando la invasión tengan una idea del significado en pérdidas humanas y económicas, es bueno compararlo con hechos que no compartimos, pero que sí se dan a conocer por y con los medios tecnológicos más sofisticados del mundo. Nos referimos a los acontecimientos del 11 de septiembre de 2,001. Si aceptamos la cifra de la Iglesia católica de 650 muertos (que además, es la más baja) como cierta, en vez de casi 3,000 inocentes personas que murieron en los hechos de la torres gemelas (que sí han contado los norteamericanos), para compararse con los asesinatos cometidos por el imperialismo en Panamá en 1989, tendrían que haber muerto más de 60,000 personas. Y ni hablar de los efectos económicos. Ellos hablan que perdieron 95,000 millones de un PIB superior a los dos millones de millones de dólares, nosotros perdimos todo el Producto Interno Bruto de un año. Y podríamos hacer otras comparaciones, todo el mundo habla de la catástrofe del capitalismo neoliberal de Argentina –y de verdad que lo es- pero su pérdida del Producto Interno Bruto en los últimos cinco años no llega siquiera a la mitad del que tuvimos sólo en el año 1988. Nosotros pasamos el 20% del desempleo y Argentina ha llegado, según los informes oficiales, al 17.9% en el 2,002. (El País, 2,002).



Todo esto sin contar los traumas, sociales, sicológicos y culturales que no podemos contabilizar.



Sólo la política entreguista de la burguesía nacional hizo posible, que todavía no se hayan contado de verdad los muertos y no se haya exigido indemnización al imperialismo.



Esa entrega y unidad de la burguesía con los intereses y ocupación imperialista a nuestro país se refleja en los engendros antinacionales que surgen de la llamada Asamblea Legislativa, sean reformas constitucionales, leyes o contratos leyes. Todos esos mamotretos legales se realizaron en la década de 1990 para preparar la recuperación del canal y los territorios aledaños ocupados por bases militares norteamericanas.



De todos es sabido que los llamados planes de ajuste estructural se realizan por medio de leyes. Esas medidas han estado afectando a los trabajadores del mundo con el incremento del desempleo, pérdida de conquistas en salud, educación, seguridad social y otros aspectos sociales; y, a los estados semicoloniales, violentando su soberanía.



La invasión norteamericana por sus resultados –ver el Convenio antes citado- evidentemente tenía entre sus dos principales objetivos imponer el plan de las IFI’s, detenido parcialmente por las luchas populares previas a 1989. El otro objetivo, seguía siendo parte de las relaciones entre ambos países, faltando diez años para que finalizara uno de los tratados firmados en 1977, “El Tratado del Canal de Panamá”. El otro tratado “el de la neutralidad del canal” si bien sigue vigente y se refiere a pesar de su título también a aspectos económicos como los peajes, es solo una base general, era necesario ajustar la constitución y las leyes para garantizar en la nueva situación los intereses norteamericanos y de las navieras.



El Título Constitucional agregado a la Constitución de 1972 y la ley 19 de 1997 vienen a llenar ese vacío a favor de los EEUU, lo cual analizaremos en detalle más adelante. En realidad todo el andamiaje de reformas constitucionales, forma parte de ello. Por ello, pese a que el pueblo panameño las rechazó en un Referéndum, han sido impuestas a cuenta gotas con el mecanismo de “dos asambleas”.


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Unidad Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional