Falta gas en el país del gas Boletín Bolivia Izquierda Socialista
Durante más de 3 semanas y en distintos lugares de Bolivia, faltaron las garrafas de GLP que siguen siendo el combustible básico de la mayoría de la población. Ahora dicen que se “solucionó”… Aunque hay barrios adonde sigue sin pasar. Esto dio origen a bloqueos populares en Oruro y Cochabamba, de vecinos con sus garrafas. A la extrema escasez se añadía el suplicio de estar permanentemente alerta “cazando” al camión con garrafas que todos los días, según promesa de las autoridades, iba a estar “en todos los barrios”. Así, alguien se enteraba, por rumores vecinales que, por ejemplo, a las 5 de la madrugada estaba el camión a 4 cuadras de su casa. Allá iba el sufrido ciudadano correteando con su garrafa para encontrarse muchas veces, con que ya se había ido el mítico camión, o se habían terminado las garrafas. ¡Esto es un atropello al pueblo! ¡El pueblo boliviano, dueño teórico del gas de Bolivia, según la propia Constitución, no tiene gas para cocinar! Para empeorar las cosas, y la justa indignación, las declaraciones de los funcionarios de YPFB eran abiertamente mentirosas. Algunas veces decían que “no había escasez, que estaban proveyendo lo necesario”. Otras veces le echaban la culpa a la lluvia y al atraso de los camiones. El origen del desabastecimiento no es la lluvia o solo el mal manejo burocrático. El ministro de Hidrocarburos, Luis Fernando Vincenti, quien afirmó que la reducción en la exportación de los volúmenes de gas a Brasil y Argentina, incidiría en la producción de GLP para el país. Y precisamente Brasil y Argentina han reducido su importación de gas. Lula afirmó que se autoabastecía y que le seguiría comprando a Bolivia “porque es un país pobre” (¡olvidando que firmó un contrato! Hasta ese punto se siente dueño de hacer lo que se le de la gana con el gas boliviano). Es decir entonces que la escasez es estructural y se puede agravar en el futuro. Esto es consecuencia directa de una política oficial basada en la “sociedad con transnacionales” (“serán socios y no patrones”, dijo Evo). La verdad es que siguen siendo patrones, siguen rigiendo al política hidrocarburífera que se basa en la exportación del gas sin separación de líquidos. Es decir, en beneficio de Petrobrás y de Repsol que separan líquidos en Brasil y Argentina respectivamente, que los reciben gratuitamente dada la “generosidad” del Estado Boliviano. Se ha calculado que el país pierde unos 500 millones al año por este concepto. YPFB dueña tenórica de la mayoría accionaria de las empresas, es un cascarón burocrático y con burócratas afines a los intereses de Petrobrás, Repsol u otras multinacionales. Los funcionarios patrióticos que lucharon por darle operatividad y control real de la actividad a la empresa estatal y denunciaron los negociados fraudulentos de las transnacionales, fueron echados, como Victor Hugo Sainz, Andrés Soliz Rada o Gildo Angulo. Una política energética soberana y al servicio del pueblo debe comenzar por que el estado con control de representantes obreros y populares, con total transparencia, debe tomar en sus manos todo el proceso de producción y comercialización, sin indemnizar a transnacionales que ya se llevaron 10 veces lo que invirtieron. Esto permitiría generar excedentes económicos para invertir en industrialización y desarrollo de YPFB. Entre otras cosas la instalación en gran escala de instalaciones de gas natural, prometida por el gobierno del MAS, pero postergada una y otra vez. Por este programa comenzó la “guerra del gas” y se derramó sangre. Y sin su aplicación no habrá solución, no solo para la escasez de garrafas de GLP, sino para que haya trabajo, educación y salud para los bolivianos.
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