{"id":13740,"date":"2023-02-25T16:12:44","date_gmt":"2023-02-25T16:12:44","guid":{"rendered":"http:\/\/uit-ci.org\/?p=13740"},"modified":"2025-07-15T18:30:29","modified_gmt":"2025-07-15T18:30:29","slug":"cronica-del-tercer-convoy-de-ayuda-a-los-sindicatos-combativos-de-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2023\/02\/25\/cronica-del-tercer-convoy-de-ayuda-a-los-sindicatos-combativos-de-ucrania\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica del tercer convoy de la UIT-CI de ayuda a los sindicatos combativos de Ucrania (marzo 2023)"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Prensa UIT-CI<\/strong><\/p>\n<p><b>Del Donb\u00e1s a Zaporijia, la lucha contra la invasi\u00f3n rusa desde abajo<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de casi 48 horas de viaje en avi\u00f3n, tren y autob\u00fas, llegamos a Dobropilia, una ciudad minera de la cuenca del Donb\u00e1s ucraniano que se encuentra a 80 kil\u00f3metros de Bakhmut, donde ahora mismo hay brutales combates para frenar la embestida del ej\u00e9rcito ruso. Nos est\u00e1n esperando Dimitri, Natalia y Alexander, del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Nos comunicamos con la mirada y el gesto porque los traductores han llegado tarde. Los compa\u00f1eros de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Colectivos de Solidaridad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un grupo de j\u00f3venes anarquistas que apoya la resistencia con ayuda material, han tenido un problema con el coche. Entre abrazos, sonrisas y traductores autom\u00e1ticos nos vamos a tomar un caf\u00e9 mientras les esperamos. Es la primera parada en el viaje. Objetivo: entregarles 1.500 euros para comprar alimentos de primera necesidad que se encargar\u00e1n de distribuir a trav\u00e9s de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Iniciativas Laborales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una organizaci\u00f3n de ayuda obrera. Despu\u00e9s iremos hasta Zaporijia, la ciudad industrial a orillas del Dni\u00e9per, tambi\u00e9n a llevar ayuda al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sindicato Independiente de Trabajadores del Ferrocarril<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Es el tercer convoy de solidaridad con Ucrania, y en particular a la juventud y la clase trabajadora, <\/span>que organizamos desde Lucha Internacionalista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores- Cuarta Internacional<span style=\"font-weight: 400;\">, cuando apenas hace un a\u00f1o del inicio de la invasi\u00f3n lanzada por Vladimir Putin.<\/span><\/p>\n<p><b>Con los mineros del carb\u00f3n en el Donb\u00e1s<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia de otras ciudades del Donb\u00e1s bajo control ucraniano, en Dobropilia todav\u00eda se ve bastante vida en la calle. Antes de la invasi\u00f3n ten\u00eda 65.000 habitantes, y quedan ahora menos de 25.000, adem\u00e1s de algunos miles de refugiados de las ciudades de la regi\u00f3n donde hay combates o que han ca\u00eddo bajo ocupaci\u00f3n rusa. Alexander es uno de ellos: nos ense\u00f1a fotos de su casa en Mari\u00fapol, totalmente destrozada y nos explica que sus padres est\u00e1n todav\u00eda all\u00ed. El Donb\u00e1s es la cuenca de minas de carb\u00f3n en el Este de Ucrania, donde en el 2014 hubo un levantamiento que fue instrumentalizado por el Kremlin, que acab\u00f3 ocupando buena parte de las provincias de Donetsk y Lugansk y es donde ahora est\u00e1n los combates m\u00e1s intensos: en el frente del Este.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Dobropilia los bares y tiendas est\u00e1n abiertos, y las criaturas juegan en los parques a tirarse bolas de nieve. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAqu\u00ed hay m\u00e1s vida porque todav\u00eda tenemos una mina que funciona, y la gente todav\u00eda tiene trabajo\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, comenta Natasha, una mujer robusta y seria que durante 16 a\u00f1os tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en la mina. Fue la primera en reclamar su derecho a trabajar en la parte subterr\u00e1nea de las minas, que antes estaba prohibida a las mujeres como otros trabajos peligrosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos llevan a dar una vuelta por la ciudad, gris y contaminada: el viento sopla del este y lleva el polvo de las minas y la refiner\u00eda de carb\u00f3n sobre las casas. Est\u00e1 organizada en dos calles principales que fueron creciendo en torno a las minas, en los \u00faltimos 60 a\u00f1os. Nos ense\u00f1an la central t\u00e9rmica que escupe humo negro, y la mina p\u00fablica que sigue en funcionamiento. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAntes se llamaba mina del Ej\u00e9rcito Rojo y ahora le decimos, en broma, la mina Cristalina, porque en realidad es muy sucia\u201d,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dice con una sonrisa Dimitri. Todas las minas de Dobropilia pertenec\u00edan a DTK, la empresa del oligarca Rinad Ahmetov [la principal fortuna de Ucrania seg\u00fan la lista Forbes, que ahora apoya al gobierno de Zelenski ante la invasi\u00f3n]. Hace dos a\u00f1os la empresa abandon\u00f3 cinco minas, que pasaron a ser propiedad p\u00fablica y s\u00f3lo se qued\u00f3 la m\u00e1s rentable. S\u00f3lo una mina p\u00fablica sigue trabajando, y en condiciones muy precarias: los mineros se quejan de que son peores que en la empresa privada. La situaci\u00f3n en el Donb\u00e1s bajo ocupaci\u00f3n rusa, nos cuentan, es a\u00fan mucho peor, con la mayor\u00eda de minas abandonadas, inundadas e irrecuperables.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el inicio de la invasi\u00f3n rusa han ca\u00eddo en la ciudad 15 misiles, los \u00faltimos hace s\u00f3lo dos semanas, y eso que en Dobropilia no existe ning\u00fan objetivo militar. Tampoco hay refugios en los que esconderse: s\u00f3lo los s\u00f3tanos de algunos edificios de viviendas que tienen la puerta abierta se\u00f1alada con un r\u00f3tulo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como en el segundo convoy, en noviembre, los sindicatos combativos ucranianos nos han pedido de nuevo que les llevemos comida. Y no es que en Ucrania no haya suficiente ni que sea muy cara: los precios son parecidos a los de Barcelona. Pero los sueldos son mucho m\u00e1s bajos y ahora m\u00e1s a\u00fan, por los recortes que ha impuesto el gobierno al amparo de la ley marcial. Adem\u00e1s, muchas empresas han cerrado o han realizado despidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vamos juntos a un gran supermercado y hacemos la compra: 1.500 euros en productos b\u00e1sicos que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Iniciativas Laborales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> distribuir\u00e1 en lotes para 63 familias de la ciudad que han perdido a alguien en la lucha contra la invasi\u00f3n rusa. Nos despedimos entre agradecimientos y abrazos.<\/span><\/p>\n<p><b>Con los trabajadores del ferrocarril<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En autob\u00fas y en tren pasamos por Dnipr\u00f3 y llegamos hasta Zaporijia, que desde la liberaci\u00f3n de Kherson el pasado verano est\u00e1 un poco m\u00e1s lejos de la l\u00ednea de frente, pero igualmente sometida a bombardeos: dos d\u00edas despu\u00e9s de que marchemos, en una nueva lluvia de misiles, el Kremlin lanza hasta 20 ataques sobre la regi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ciudad, que ha recibido cientos de miles de refugiados del Donb\u00e1s este a\u00f1o, sigue muy tensionada. Debido a los ataques sistem\u00e1ticos de Rusia contra las infraestructuras el\u00e9ctricas, en las casas s\u00f3lo tienen luz cuatro horas s\u00ed y cuatro no. Son las dos del mediod\u00eda y el term\u00f3metro desciende a -5 grados. Las guarder\u00edas s\u00f3lo dan clases telem\u00e1ticas: pr\u00e1cticamente no han funcionado con normalidad desde que comenz\u00f3 la pandemia, en el 2020. A las nueve de la noche comienza el toque de queda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ser una ciudad en la segunda l\u00ednea, sus habitantes reciben una ayuda del gobierno de 800 hvrinas (unos 18 euros) mensuales. Pero el paro crece, los salarios descienden y la inflaci\u00f3n empieza a dispararse. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abAhora tenemos miedo de ir al supermercado, porque el sueldo no nos llega por nada\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos explica Sergei Aleksandrovich, dirigente del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sindicato Independiente de Ferroviarios de Ucrania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Y es que el gobierno de Volod\u00edmir Zelenski ha decretado que los sueldos dejen de indexarse con la inflaci\u00f3n. Sergei, que es maquinista de Ukrzaliznytsia, la empresa p\u00fablica de ferrocarriles, apenas gana unos 300 euros al mes, y se trata de uno de los sueldos m\u00e1s altos en la compa\u00f1\u00eda. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abHace diez a\u00f1os ganaba el triple&#8230; entonces los j\u00f3venes quer\u00edan ser maquinistas, pero ahora ya no\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lamenta. Los salarios de los maquinistas est\u00e1n muy ligados a la distancia que recorren, y ahora por lo general los trayectos son m\u00e1s cortos. Natasha Savelieva, que trabaja en las cocheras, apenas alcanza los 200 euros al mes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00faltimo esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n con la compra de comida para los soldados a precios hinchados que ha hecho caer al n\u00famero dos del ministerio de Defensa de Ucrania, ha vuelto a poner de relieve un problema que los compa\u00f1eros de este sindicato ferroviario hace muchos a\u00f1os que denuncian. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo sabemos qu\u00e9 hace el gobierno con todas las ayudas que recibe de la UE, no sabemos d\u00f3nde va a parar ese dinero&#8230; no es como vosotros que se asegura que su ayuda llega a la gente trabajadora\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos dice el sindicalista. Con ellos vamos tambi\u00e9n a un gran supermercado de Zaporijia a comprar la comida con los 1.500 euros que les traemos: aceite, harina, az\u00facar, sal, galletas, pescado en conserva, leche condensada, latas de sardinas&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los trenes son estrat\u00e9gicos en la defensa contra la invasi\u00f3n rusa: transportan todo tipo de carga hasta todos los rincones del pa\u00eds y son claves para evacuar a heridos y refugiados. Algunos ferroviarios murieron o quedaron malheridos en el tren en bombardeos rusos. Sergei denuncia que cuando hay problemas los conductores de tren est\u00e1n solos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cnadie te dice qu\u00e9 debes hacer si hay una alarma, si tienes que detenerte o seguir adelante, seg\u00fan la ley lo que pase es responsabilidad del maquinista\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Dice que teme que un d\u00eda los trenes sean el objetivo expreso de los misiles rusos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abpuede pasar, pero no podemos hacer nada\u00bb.<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u201cSeguimos funcionando en plena guerra sobre todo gracias al esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, no por la empresa, que solo hace cosas para salir en la foto: compran locomotoras muy bonitas pero que no acaban de funcionar bien y recortan los sueldos y despiden a trabajadoras\u201d,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se queja Natasha, tambi\u00e9n dirigente del sindicato. Ella misma se est\u00e1 encargando del abastecimiento de las locomotoras de carb\u00f3n, que han tenido que poner en marcha para cu\u00e1ndo cae el suministro el\u00e9ctrico. Justo en el momento en que estamos hablando recibe un SMS que anuncia que le han pagado la n\u00f3mina: son menos de 120 euros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los ferroviarios afrontan tambi\u00e9n una nueva ola de despidos. Sin dar ninguna justificaci\u00f3n la empresa p\u00fablica ha despedido a 41 trabajadores de Zapor\u00edjia, que se quedar\u00e1n sin trabajo en el mes de mayo. S\u00f3lo han podido detener uno porque se trataba de una trabajadora afiliada al sindicato. Sergei dice que ellos est\u00e1n dispuestos a luchar, pero que la ley no les permite intervenir si no se trata de sus afiliados. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cPor los dem\u00e1s no podemos hacer nada, debe reclamarlo el sindicato mayoritario, pero nosotros estamos dispuestos a luchar hasta el final. A m\u00ed me han propuesto estar en el consejo regional del sindicato pero no quiero acabar corrompido como la mayor\u00eda de dirigentes de las grandes organizaciones. \u00bfVosotros all\u00ed tambi\u00e9n tienen grandes sindicatos corruptos que miran m\u00e1s por ellos que por la gente trabajadora?\u201d.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al d\u00eda siguiente en la peque\u00f1a oficina del sindicato en las cocheras de la estaci\u00f3n de Zaporijia 2, los 79 afiliados vienen a recoger su paquete de comida. El reparto se realiza con toda transparencia, con una lista en la que cada uno firma al recibir la ayuda. Igor, un maquinista de 42 a\u00f1os que viene a por el lote nos cuenta en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">surgik<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (una mezcla de ruso y ucraniano) que tuvo que marcharse de su casa, en la localidad de Kamyanske, a unos 30 kil\u00f3metros al sur de Zaporijia , porque est\u00e1 bajo constantes ataques rusos, dentro del rango de la artiller\u00eda del Kremlin. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUnos familiares nos dejaron un piso en Zaporijia y vinimos a vivir aqu\u00ed dos semanas despu\u00e9s del inicio de la invasi\u00f3n. En mi pueblo antes viv\u00edamos 3.000 personas y ahora s\u00f3lo quedan 160 que no quieren irse. Tenemos un grupo de voluntarios y cada semana les enviamos una furgoneta con comida, pero es muy peligroso. Tambi\u00e9n llevamos comida para todos los perros que han quedado all\u00ed abandonados\u201d,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> explica. Igor y su mujer, que trabajaba en un orfanato y ahora est\u00e1 en paro y sin ayuda alguna (oficialmente de vacaciones sin sueldo), saben por los que se han quedado en el pueblo que de su casa s\u00f3lo quedan las paredes. Pero por lo que m\u00e1s temen es por sus vecinos: han perdido contacto con la parte sur de la localidad y temen que quiz\u00e1s les hayan deportado hacia Vasilivka, que est\u00e1 bajo ocupaci\u00f3n rusa. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abSi se les han llevado habr\u00e1n pasado por lo que los rusos dicen el &#8216;filtraci\u00f3n&#8217;, que son campos de tortura y deportaci\u00f3n\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, alerta el maquinista. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEsta guerra no tiene sentido: todo esto por un r\u00e9gimen que ha decidido volver a poner todos los territorios de la antigua URSS bajo el yugo de Mosc\u00fa y recuperar un imperio perdido. Esperamos que el pueblo ucraniano resista\u201d.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Podes ver m\u00e1s en el <a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1AE66dzMXBFdXQ7quv2yK3wY3ZxXDllSO\/view?usp=share_link\">Suplemento N\u00b0184 de Lucha Internacionalista<\/a><\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Prensa UIT-CI Del Donb\u00e1s a Zaporijia, la lucha contra la invasi\u00f3n rusa desde abajo Despu\u00e9s de casi 48 horas de viaje en avi\u00f3n, tren y autob\u00fas, llegamos a Dobropilia, una ciudad minera de la cuenca del Donb\u00e1s ucraniano que se encuentra a 80 kil\u00f3metros de Bakhmut, donde ahora mismo hay brutales combates para frenar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13741,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[76,2522],"tags":[1484,1040,1495,776,991,1496,905,770,1032,1494,904,999,1497,992],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13740"}],"collection":[{"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13740"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13740\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14186,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13740\/revisions\/14186"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13741"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13740"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13740"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13740"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}