{"id":204,"date":"2012-05-30T03:36:32","date_gmt":"2012-05-30T03:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/05\/30\/en-memoria-de-la-comuna-de-paris\/"},"modified":"2025-07-28T20:39:03","modified_gmt":"2025-07-28T20:39:03","slug":"en-memoria-de-la-comuna-de-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/05\/30\/en-memoria-de-la-comuna-de-paris\/","title":{"rendered":"Lenin: En memoria de la Comuna de Paris"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" class=\" alignleft size-full wp-image-203\" style=\"margin-right: 5px; float: left;\" src=\"http:\/\/uit-ci.org\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/comuna.gif\" alt=\"Comuna de Paris, la primera rep\u00fablica obrera del mundo\" width=\"240\" height=\"148\" \/>Por Vladimir Ilich Lenin<\/em><\/p>\n<p><strong>A 141 a\u00f1os de la primera rep\u00fablica obrera del mundo<\/strong><\/p>\n<p>Han pasado cuarenta a\u00f1os desde la proclamaci\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds. Seg\u00fan la costumbre establecida, el proletariado franc\u00e9s honr\u00f3 con m\u00edtines y manifestaciones la memoria de los hombres de la revoluci\u00f3n del 18 de marzo de 1871. A finales de mayo volver\u00e1 a llevar coronas de flores a las tumbas de los communards fusilados, v\u00edctimas de la terrible \u00abSemana de Mayo\u00bb, y ante ellas volver\u00e1 a jurar que luchar\u00e1 sin descanso hasta el total triunfo de sus ideas, hasta dar cabal cumplimiento a la obra que ellos le legaron.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 el proletariado, no s\u00f3lo franc\u00e9s, sino el de todo el mundo, honra a los hombres de la Comuna de Par\u00eds como a sus predecesores? \u00bfCu\u00e1l es la herencia de la Comuna?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La Comuna surgi\u00f3 espont\u00e1neamente, nadie la prepar\u00f3 de modo consciente y sistem\u00e1tico. La desgraciada guerra con Alemania, las privaciones durante el sitio, la desocupaci\u00f3n entre el proletariado y la ruina de la peque\u00f1a burgues\u00eda, la indignaci\u00f3n de las masas contra las clases superiores y las autoridades, que hab\u00edan demostrado una incapacidad absoluta, la sorda efervescencia en la clase obrera, descontenta de su situaci\u00f3n y ansiosa de un nuevo r\u00e9gimen social; la composici\u00f3n reaccionaria de la Asamblea Nacional, que hac\u00eda temer por el destino de la Rep\u00fablica, todo ello y otras muchas causas se combinaron para impulsar a la poblaci\u00f3n de Par\u00eds a la revoluci\u00f3n del 18 de marzo, que puso inesperadamente el poder en manos de la Guardia Nacional, en manos de la clase obrera y de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que se hab\u00eda unido a ella.<\/p>\n<p>Fue un acontecimiento hist\u00f3rico sin precedentes. Hasta entonces, el poder hab\u00eda estado, por regla general, en manos de los terratenientes y de los capitalistas, es decir, de sus apoderados, que constitu\u00edan el llamado gobierno. Despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n del 18 de marzo, cuando el gobierno del se\u00f1or Thiers huy\u00f3 de Par\u00eds con sus tropas, su polic\u00eda y sus funcionarios, el pueblo qued\u00f3 due\u00f1o de la situaci\u00f3n y el poder pas\u00f3 a manos del proletariado. Pero en la sociedad moderna, el proletariado, avasallado en lo econ\u00f3mico por el capital, no puede dominar pol\u00edticamente si no rompe las cadenas que lo atan al capital. De ah\u00ed que el movimiento de la Comuna debiera adquirir inevitablemente un tinte socialista, es decir, debiera tender al derrocamiento del dominio de la burgues\u00eda, de la dominaci\u00f3n del capital, a la destrucci\u00f3n de las bases mismas del r\u00e9gimen social contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Al principio se trat\u00f3 de un movimiento muy heterog\u00e9neo y confuso. Se adhirieron a \u00e9l los patriotas, con la esperanza de que la Comuna reanudar\u00eda la guerra contra los alemanes, llev\u00e1ndola a un venturoso desenlace. Los apoyaron asimismo los peque\u00f1os tenderos, en peligro de ruina si no se aplazaba el pago de las deudas vencidas de los alquileres (aplazamiento que les negaba el gobierno, pero que la Comuna les concedi\u00f3). Por \u00faltimo, en un comienzo tambi\u00e9n simpatizaron en cierto grado con \u00e9l los republicanos burgueses, temerosos de que la reaccionaria Asamblea Nacional (los \u00abrurales\u00bb, los salvajes terratenientes) restablecieran la monarqu\u00eda. Pero el papel fundamental en este movimiento fue desempe\u00f1ado, naturalmente, por los obreros (sobre todo, los artesanos de Par\u00eds), entre los cuales se hab\u00eda realizado en los \u00faltimos a\u00f1os del Segundo Imperio una intensa propaganda socialista, y que inclusive muchos de ellos estaban afiliados a la Internacional.<\/p>\n<p>S\u00f3lo los obreros permanecieron fieles a la Comuna hasta el fin. Los burgueses republicanos y la peque\u00f1a burgues\u00eda se apartaron bien pronto de ella: unos se asustaron por el car\u00e1cter socialista revolucionario del movimiento, por su car\u00e1cter proletario; otros se apartaron de ella al ver que estaba condenada a una derrota inevitable. S\u00f3lo los proletarios franceses apoyaron a su gobierno, sin temor ni desmayos, s\u00f3lo ellos lucharon y murieron por \u00e9l, es decir, por la emancipaci\u00f3n de la clase obrera, por un futuro mejor para los trabajadores.<\/p>\n<p>Abandonada por sus aliados de ayer y sin contar con ning\u00fan apoyo, la Comuna ten\u00eda que ser derrotada inevitablemente. Toda la burgues\u00eda de Francia, todos los terratenientes, corredores de bolsa y fabricantes, todos los grandes y peque\u00f1os ladrones, todos los explotadores, se unieron contra ella. Con la ayuda de Bismarck (que dej\u00f3 en libertad a 100.000 soldados franceses prisioneros de los alemanes para aplastar al Par\u00eds revolucionario), esta coalici\u00f3n burguesa logr\u00f3 enfrentar con el proletariado parisiense a los campesinos ignorantes y a la peque\u00f1a burgues\u00eda de provincias, y rodear la mitad de Par\u00eds con un c\u00edrculo de hierro (la otra mitad hab\u00eda sido cercada por el ej\u00e9rcito alem\u00e1n). En algunas grandes ciudades de Francia (Marsella, Lyon, Saint-Etienne, Dijon y otras) los obreros tambi\u00e9n intentaron tomar el poder, proclamar la Comuna y acudir en auxilio de Par\u00eds, pero estos intentos fracasaron r\u00e1pidamente. Y Par\u00eds, que hab\u00eda sido la primera en enarbolar la bandera de la insurrecci\u00f3n proletaria, qued\u00f3 abandonada a sus propias fuerzas y condenada una muerte cierta.<\/p>\n<p>Para que una revoluci\u00f3n social pueda triunfar, necesita por lo menos dos condiciones: un alto desarrollo de las fuerzas productivas y un proletariado preparado para ella. Pero en 1871 se carec\u00eda de ambas condiciones. El capitalismo franc\u00e9s se hallaba a\u00fan poco desarrollado, y Francia era entonces, en lo fundamental, un pa\u00eds de peque\u00f1a burgues\u00eda (artesanos, campesinos, tenderos, etc.). Por otra parte, no exist\u00eda un partido obrero, y la clase obrera no estaba preparada ni hab\u00eda tenido un largo adiestramiento, y en su mayor\u00eda ni siquiera comprend\u00eda con claridad cu\u00e1les eran sus fines ni c\u00f3mo pod\u00eda alcanzarlos. No hab\u00eda una organizaci\u00f3n pol\u00edtica seria del proletariado, ni fuertes sindicatos, ni sociedades cooperativas&#8230;<\/p>\n<p>Pero lo que le falt\u00f3 a la Comuna fue, principalmente tiempo, posibilidad de darse cuenta de la situaci\u00f3n y emprender la realizaci\u00f3n de su programa. No hab\u00eda tenido tiempo de iniciar la tarea cuando el gobierno, atrincherado en Versalles y apoyado por toda la burgues\u00eda, inici\u00f3 las operaciones militares contra Par\u00eds. La Comuna tuvo que pensar ante todo en su propia defensa. Y hasta el final mismo, que sobrevino en la semana del 21 al 28 de mayo, no pudo pensar con seriedad en otra cosa.<\/p>\n<p>Sin embargo, pese a esas condiciones tan desfavorables y a la brevedad de su existencia, la Comuna adopt\u00f3 algunas medidas que caracterizan suficientemente su verdadero sentido y sus objetivos. La Comuna sustituy\u00f3 el ej\u00e9rcito regular, instrumento ciego en manos de las clases dominantes, y arm\u00f3 a todo el pueblo; proclam\u00f3 la separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado; suprimi\u00f3 la subvenci\u00f3n del culto (es decir, el sueldo que el Estado pagaba al clero) y dio un car\u00e1cter estrictamente laico a la instrucci\u00f3n p\u00fablica, con lo que asest\u00f3 un fuerte golpe a los gendarmes de sotana. Poco fue lo que pudo hacer en el terreno puramente social, pero ese poco muestra con suficiente claridad su car\u00e1cter de gobierno popular, de gobierno obrero: se prohibi\u00f3 el trabajo nocturno en las panader\u00edas; fue abolido el sistema de multas, esa expoliaci\u00f3n consagrada por ley de que se hac\u00eda v\u00edctima a los obreros; por \u00faltimo, se promulg\u00f3 el famoso decreto en virtud del cual todas las f\u00e1bricas y todos los talleres abandonados o paralizados por sus due\u00f1os eran entregados a las cooperativas obreras, con el fin de reanudar la producci\u00f3n. Y para subrayar, como si dij\u00e9ramos, su car\u00e1cter de gobierno aut\u00e9nticamente democr\u00e1tico y proletario, la Comuna dispuso que la remuneraci\u00f3n de todos los funcionarios administrativos y del gobierno no fuera superior al salario normal de un obrero, ni pasara en ning\u00fan caso de los 6.000 francos al a\u00f1o (menos de 200 rublos mensuales).<\/p>\n<p>Todas estas medidas mostraban elocuentemente que la Comuna era una amenaza mortal para el viejo mundo, basado en la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n. Esa era la raz\u00f3n de que la sociedad burguesa no pudiera dormir tranquila mientras en el ayuntamiento de Par\u00eds ondeara la bandera roja del proletariado. Y cuando la fuerza organizada del gobierno pudo, por fin, dominar a la fuerza mal organizada de la revoluci\u00f3n, los generales bonapartistas, esos generales batidos por los alemanes y valientes ante sus compatriotas vencidos, esos R\u00e9nnenkampf y Meller-Zakomielski franceses, hicieron una matanza como Par\u00eds jam\u00e1s hab\u00eda visto. Cerca de 30.000 parisienses fueron muertos por la soldadesca desenfrenada; unos 45.000 fueron detenidos y muchos de ellos ejecutados posteriormente; miles fueron los desterrados o condenados a trabajar forzados. En total, Par\u00eds perdi\u00f3 cerca de 100.000 de sus hijos, entre ellos a los mejores obreros de todos los oficios.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda estaba contenta. \u00ab\u00a1Ahora se ha acabado con el socialismo para mucho tiempo!\u00bb, dec\u00eda su jefe, el sanguinario enano Thiers, cuando \u00e9l y sus generales ahogaron en sangre la sublevaci\u00f3n del proletariado de Par\u00eds. Pero esos cuervos burgueses graznaron en vano. Despu\u00e9s de seis a\u00f1os de haber sido aplastada la Comuna, cuando muchos de sus luchadores se hallaban a\u00fan en presidio o en el exilio, se iniciaba en Francia un nuevo movimiento obrero. La nueva generaci\u00f3n socialista, enriquecida con la experiencia de sus predecesores, cuya derrota no la hab\u00eda desanimado en absoluto, recogi\u00f3 la bandera que hab\u00eda ca\u00eddo de las manos de los luchadores de la Comuna y la llev\u00f3 adelante con firmeza y audacia, al grito de \u00ab\u00a1Viva la revoluci\u00f3n social, viva la Comuna!\u00bb Y tres o cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, un nuevo partido obrero y la agitaci\u00f3n levantada por \u00e9ste en el pa\u00eds obligaron a las clases dominantes a poner en libertad a los communards que el gobierno a\u00fan manten\u00eda presos.<\/p>\n<p>La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no s\u00f3lo por los obreros franceses, sino tambi\u00e9n por el proletariado de todo el mundo, pues aquella no luch\u00f3 por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipaci\u00f3n de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revoluci\u00f3n social, la Comuna se ha ganado la simpat\u00eda en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado. La epopeya de su vida y de su muerte, el ejemplo de un gobierno obrero que conquist\u00f3 y retuvo en sus manos durante m\u00e1s de dos meses la Capital del mundo, el espect\u00e1culo de la heroica lucha del proletariado y de sus sufrimientos despu\u00e9s de la derrota, todo esto ha levantado la moral de millones de obreros, alentado sus esperanzas y ganado sus simpat\u00edas para el socialismo. El tronar de los ca\u00f1ones de Par\u00eds ha despertado de su sue\u00f1o profundo a las capas m\u00e1s atrasadas del proletariado y ha dado en todas partes un impulso a la propaganda socialista revolucionaria. Por eso no ha muerto la causa de la Comuna, por eso sigue viviendo hasta hoy d\u00eda en cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>La causa de la Comuna es la causa de la revoluci\u00f3n social, es la causa de la completa emancipaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal.<\/p>\n<p><em>*Primera edici\u00f3n: En Rab\u00f3chaia Gazeta, n\u00fam.4-5, 15 (28) de abril de 1911.<\/em><\/p>\n<p><em>Tomado de www.marxists.org<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Vladimir Ilich Lenin A 141 a\u00f1os de la primera rep\u00fablica obrera del mundo Han pasado cuarenta a\u00f1os desde la proclamaci\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds. Seg\u00fan la costumbre establecida, el proletariado franc\u00e9s honr\u00f3 con m\u00edtines y manifestaciones la memoria de los hombres de la revoluci\u00f3n del 18 de marzo de 1871. 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