{"id":2340,"date":"2012-09-07T20:07:45","date_gmt":"2012-09-07T20:07:45","guid":{"rendered":"http:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/09\/07\/honduras-la-revolucion-de-las-palmeras-en-el-aguan-2\/"},"modified":"2012-09-07T20:07:45","modified_gmt":"2012-09-07T20:07:45","slug":"honduras-la-revolucion-de-las-palmeras-en-el-aguan-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/09\/07\/honduras-la-revolucion-de-las-palmeras-en-el-aguan-2\/","title":{"rendered":"Honduras: La revoluci\u00f3n de las palmeras en el Aguan"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/laclase.info\/imagen\/honduras-campesinoarmadoaguanjpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"image image-preview \" src=\"http:\/\/laclase.info\/sites\/default\/files\/images\/Honduras-campesinoarmadoAguan.jpg\" alt=\"Honduras-campesinoarmadoAguan.jpg\" title=\"Honduras-campesinoarmadoAguan.jpg\" width=\"240\" height=\"163\" style=\"margin-right: 5px; float: left;\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"content\">\n<div class=\"field field-type-text field-field-escrito-por\">\n<div class=\"field-items\">\n<div class=\"field-item odd\">\n<div class=\"field-label-inline-first\"><em>Por&nbsp;Brecha &#8211; revista digital elfaro.com<\/em><\/div><\/div><\/div><\/div>\n<p>En el Valle del Agu\u00e1n, en Honduras, campesinos organizados y armados se enfrentan con los guardias organizados y armados de los terratenientes en unas batallas por el control de las plantaciones de palma africana, un laberinto de palmeras que se extiende por todo lo ancho de la costa caribe\u00f1a. Tres a\u00f1os y m\u00e1s de 60 muertos despu\u00e9s, el conflicto se asemeja mucho a una guerra, y el Estado es apenas un observador silencioso en esta batalla entre dos frentes.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Daniel Valencia Caravantes<br \/> Brecha, Montevideo, 7-9-2012<br \/> <a href=\"http:\/\/www.brecha.com.uy\/\" title=\"http:\/\/www.brecha.com.uy\/\">http:\/\/www.brecha.com.uy\/<\/a><\/p>\n<p>El Valle del Agu\u00e1n es una inmensa alfombra verde que atraviesa los municipios de Tocoa y Trujillo, en el Caribe hondure\u00f1o. Es un para\u00edso agr\u00edcola en el que confluyen trasnacionales como la Standard Fruit Company, con sus furgones planchando d\u00eda y noche la carretera Panamericana; poderosos terratenientes como Miguel Facuss\u00e9, propietario de m\u00e1s de 16 mil hect\u00e1reas; un ej\u00e9rcito de guardias privados para custodiar la carretera y las fincas; y m\u00e1s de 3 mil campesinos pobres y sin tierras. Hace tres a\u00f1os, en mayo de 2009, se expresaron aqu\u00ed las profundas diferencias entre esos hombres y mujeres pobres y los terratenientes millonarios. En una revuelta pac\u00edfica y sorpresiva, un millar de campesinos ocuparon la planta El Chile, una de las procesadoras del aceite de palma africana de la Corporaci\u00f3n Dinant, la empresa insignia de Miguel Facuss\u00e9, uno de los hombres m\u00e1s ricos de Honduras.<\/p>\n<p>Esa toma gener\u00f3 p\u00e9rdidas millonarias a Dinant, porque en un mundo con una creciente crisis energ\u00e9tica los derivados del aceite de palma africana generan cada d\u00eda millones de d\u00f3lares en ganancias. El aceite de palma es el cuarto producto de mayor exportaci\u00f3n en Honduras, y en los \u00faltimos diez a\u00f1os ha colocado al pa\u00eds en la lista de los diez principales productores del mundo. Pero m\u00e1s all\u00e1 de lo econ\u00f3mico, se impone el valor simb\u00f3lico de lo que ocurri\u00f3 hace tres a\u00f1os: por segunda ocasi\u00f3n en una d\u00e9cada, los campesinos de esta zona del pa\u00eds entonaban un mismo c\u00e1ntico revolucionario. Exig\u00edan m\u00e1s tierras para los pobres a costa de quitar tierras a los ricos.<\/p>\n<p>Doris P\u00e9rez y el resto de los [campesinos] que participaron en aquella primera toma de 2009 [de la estancia La Aurora, propiedad de Facuss\u00e9] y en las que la han seguido desde entonces, est\u00e1n inspirados por otros que en el a\u00f1o 2000 tomaron por primera vez tierras en el Agu\u00e1n. En aquel entonces, la regi\u00f3n intentaba recuperarse de la devastaci\u00f3n provocada por el hurac\u00e1n Mitch de 1998, que dej\u00f3 inundaciones, r\u00edos desbordados, puentes destruidos, derrumbes y muerte. M\u00e1s de un mill\u00f3n de damnificados, 5 mil fallecidos y 8 mil desaparecidos. Honduras, el pa\u00eds m\u00e1s afectado por el hurac\u00e1n, ten\u00eda hambre y fr\u00edo. Entonces de todos los rincones del pa\u00eds una masa de campesinos camin\u00f3 hasta el Valle del Agu\u00e1n, aquel que en otros tiempos hab\u00eda sido un ed\u00e9n de productividad agr\u00edcola, de empleo, de estabilidad, pero que para el nuevo siglo se hab\u00eda convertido en un intrincado sistema de compraventas, de cooperativas campesinas quebradas, estafadas, sobornadas. Todo eso lo sab\u00edan los campesinos, pero aun as\u00ed las familias marcharon cargando machetes, una muda de ropa, animales de granja y ni\u00f1os. Dec\u00edan que si la tierra alguna vez fue de los campesinos deb\u00eda volver a manos de los campesinos. Dec\u00edan que el Estado no los pod\u00eda dejar morir de hambre. Se instalaron en las tierras del otrora Centro Regional de Entrenamiento Militar, el campamento en el que Estados Unidos entren\u00f3 en t\u00e1cticas contrainsurgentes a los ej\u00e9rcitos de Centroam\u00e9rica, hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os, en los ochenta. Se instalaron y ya nunca se fueron. Luego de meses de negociaciones, los campesinos aceptaron asentarse en una porci\u00f3n de tierra lo suficientemente grande como para que ahora quepan ah\u00ed los cultivos, las edificaciones, y hasta la tercera generaci\u00f3n de esos primeros colonizadores.<\/p>\n<p>Los campesinos de 2009, agrupados en el Movimiento Unificado Campesino del Agu\u00e1n (MUCA), emularon aquellas tomas pero les agregaron un nuevo matiz: se armaron. El entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, intent\u00f3 reaccionar y diluir el movimiento aceptando sus motivos, negociando entregas parciales de tierras y prometiendo soluciones futuras, pero el golpe de Estado que lo derroc\u00f3 en junio de 2009 trunc\u00f3 cualquier posible acuerdo.<\/p>\n<p>El movimiento creci\u00f3 y se organiz\u00f3. Para el primer semestre de 2010 eran 23 las plantaciones tomadas, en una operaci\u00f3n que paraliz\u00f3 la producci\u00f3n en m\u00e1s de 20 mil hect\u00e1reas, el equivalente al \u00e1rea urbana de la capital del pa\u00eds, Tegucigalpa, o a casi cuatro veces la isla de Manhattan, en Nueva York. El 10 de diciembre 200 campesinos tomaron 950 hect\u00e1reas de la finca La Confianza; el 22 de diciembre cay\u00f3 la finca San Isidro; en la madrugada del 26, Doris y sus compa\u00f1eros tomaron La Aurora; el 5 de enero de 2010 cay\u00f3 la finca Concepci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>El gobierno de Porfirio Lobo, electo a finales de 2009 e instalado el 27 de enero siguiente, se encontr\u00f3 con un fen\u00f3meno desbocado y ya no pudo hacer mucho. Las tomas siguieron. El nuevo presidente apenas alcanz\u00f3 a colocarse como intermediario entre los campesinos y los terratenientes, encabezados por Miguel Facuss\u00e9, due\u00f1o de 12 de las 23 fincas tomadas. La intermediaci\u00f3n s\u00f3lo consigui\u00f3 que los campesinos entregaran la mayor\u00eda de las tierras a sus actuales due\u00f1os y se instalaran en poco m\u00e1s de 4 mil hect\u00e1reas, a cambio de una promesa de compraventa, de remediciones y acciones jur\u00eddicas que definieran si era legal que un peque\u00f1o grupo de terratenientes tuviera tanta tierra en su poder. As\u00ed se desarroll\u00f3 el conflicto: con el gobierno negociando con cada grupo por separado, y con los bandos enfrentados entendi\u00e9ndose con las armas. Lo dicen los hechos. Lo dice el odio que ha crecido en estos tres a\u00f1os entre los dos bandos armados. Lo dicen los muertos que comenz\u00f3 a cobrarse y que se sigue cobrando el conflicto del Bajo Agu\u00e1n.<\/p>\n<p>Zona de guerra<\/p>\n<p>Han pasado tres a\u00f1os desde las primeras tomas en el Bajo Agu\u00e1n y el gobierno no ha resuelto nada. Aqu\u00ed todav\u00eda suenan las balas y caen los cuerpos. La lista de asesinados supera, repito, los 60. La mayor\u00eda de las bajas son del lado campesino. Las autoridades no han hecho, repito, ni una sola detenci\u00f3n. El terrateniente dijo hace dos semanas que los campesinos tienen que desocupar las 4 mil hect\u00e1reas en las que se replegaron mientras esperan que el gobierno haga algo que convenza a todos, que deje satisfechos a todos. Pero en estos d\u00edas nadie entiende, ni siquiera el gobierno, por qu\u00e9 el terrateniente tiene tanta prisa. Los campesinos han respondido que de esta tierra s\u00f3lo los sacan muertos.<\/p>\n<p>Por fin atravesamos La Confianza, el asentamiento campesino m\u00e1s organizado del Bajo Agu\u00e1n, y nos topamos con la cerca que separa la finca San Isidro de las tierras a las que las gentes del MUCA llaman con m\u00edstica revolucionaria \u00abterritorio liberado\u00bb. A la derecha est\u00e1 el sector de Sinaloa, con las instalaciones del Instituto Nacional Agrario y el camino hacia la finca La Aurora, ambas en manos de los campesinos. Enfrente, 50 metros detr\u00e1s de la cerca que protege la finca San Isidro, sobresale una barricada.<\/p>\n<p>Es un muro de sacos de arena levantado debajo de las palmeras. Parece que no hay nadie, pero igual nos sentimos observados. Tomamos fotos. Esta es \u00abzona caliente\u00bb, tierra de sospechas, de paranoias. Enfrente tenemos el territorio que ocupan los hombres de Facuss\u00e9.<\/p>\n<p>Vitalino nos invita a un caf\u00e9 en un chal\u00e9 ubicado en medio de los dos territorios enemigos. Bromeamos con que este lugar fue la Casablanca del Bajo Agu\u00e1n, como en la pel\u00edcula. Aqu\u00ed, hace s\u00f3lo un a\u00f1o, guardias y campesinos coincid\u00edan a la hora del almuerzo. Hoy se han acumulado demasiados odios como para que eso se repita. Aqu\u00ed, en este Rick&#8217;s centroamericano, mientras su due\u00f1a prepara huevos fritos, calienta el caf\u00e9 y hornea las tortillas, Vitalino nos cuenta de una campesina aguerrida, una l\u00edder del movimiento. Nos habla de Doris P\u00e9rez.<\/p>\n<p>* * *<br \/> A las 6 de la ma\u00f1ana del 5 de junio de 2011 Doris P\u00e9rez prepar\u00f3 cinco pollos que comer\u00edan su familia y sus amigos m\u00e1s tarde, en el almuerzo. Primero les torci\u00f3 el pescuezo. Luego los desplum\u00f3. Por \u00faltimo, les<br \/> sac\u00f3 las entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Terminando estaba con el \u00faltimo animal cuando unos j\u00f3venes le advirtieron que los guardias de la finca San Isidro hac\u00edan \u00abuna gran disparaz\u00f3n\u00bb. \u00abAh\u00ed que se maten ellos, nosotros no les estamos haciendo nada\u00bb, respondi\u00f3 ella. Los j\u00f3venes le dijeron que por atenida le pod\u00eda ir mal, y se marcharon.<\/p>\n<p>Media hora m\u00e1s tarde, cinco mujeres pasaron junto a Doris corriendo, espantadas. Cuando, intrigada, fue a ver qu\u00e9 pasaba al otro lado de la casa, que alguna vez funcion\u00f3 como oficina gubernamental, a Doris se le aguadaron las piernas. Un grupo de guardias armados cruzaba la calle de tierra y estaba a punto de entrar al sector ocupado por los campesinos en el que desde un a\u00f1o antes viv\u00eda Doris. A gatas se meti\u00f3 a la casa y encontr\u00f3 a tres de sus cuatro hijos escondidos debajo de una cama. La mayor, de 11 a\u00f1os, que ya no cupo en el hueco, le dijo: \u00ab\u00a1Hoy nos matan, mamita!\u00bb. Ambas se tiraron al suelo cuando la casa fue barrida por los disparos.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos hasta que el silencio que suele seguir a las balas logr\u00f3 convencer a Doris de que era hora de escapar. Uno de los pasillos internos de la casa conduc\u00eda al patio, donde quedaron unos pollos sin plumas encima de una pila. Ah\u00ed reuni\u00f3 a los ni\u00f1os, que temblaban, y les dijo: \u00abPrimero Dios no nos pasa nada, pero tenemos que correr con todas nuestras fuerzas\u00bb. Les orden\u00f3 desfilar uno detr\u00e1s del otro, lo m\u00e1s recto posible. Doris imaginaba que si corr\u00edan en grupo ser\u00edan un blanco f\u00e1cil. No hab\u00edan avanzado ni diez metros cuando le dieron la raz\u00f3n los zumbidos de los disparos que ca\u00edan a los lados de la fila, que zigzagueaba entre los arbustos.<\/p>\n<p>Cerca de la salida de la propiedad encontraron apretujadas, asustadas, congeladas, a las mismas que huyeron cuando se inici\u00f3 el ataque. \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntense, que ah\u00ed vienen los guardias!\u00bb.<\/p>\n<p>Y entonces Doris sinti\u00f3 el balazo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda sigui\u00f3 corriendo junto a sus hijos por unos minutos, hasta que uno de sus compas, que acud\u00eda en auxilio de quienes hu\u00edan en desbandada, se le ech\u00f3 encima y la avent\u00f3 al suelo. \u00ab\u00a1Cuidado, muchacha!\u00bb, le dijo, antes de que ambos rodaran en la tierra, antes de que una bala zumbara justo donde ella estaba parada. Ese hombre, cree ella, le termin\u00f3 de salvar la vida. El compa se levant\u00f3, tom\u00f3 su fusil y se fue a repeler a los guardias. Antes de irse le dijo a otro que auxiliara a Doris, gravemente herida. S\u00f3lo entonces Doris se toc\u00f3 el vientre y se manch\u00f3 con su propia sangre; s\u00f3lo entonces se dio permiso para ser d\u00e9bil. Sinti\u00f3 algo \u00e1cido en el est\u00f3mago y vomit\u00f3.<\/p>\n<p>La bala hab\u00eda atravesado el celular que cargaba en la cintura, sostenido por unos apretados vaqueros, y se le hab\u00eda alojado en las entra\u00f1as. Ella cree que esa costumbre de cargar ah\u00ed los celulares le permiti\u00f3 sobrevivir. Ah\u00ed carga ahora su nuevo celular, cubriendo la cicatriz del disparo.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Los guardias de los terratenientes tienen bien ganada mala fama entre los campesinos y entre las ong que velan por los derechos humanos en Honduras. En la semana del ultim\u00e1tum de Miguel Facuss\u00e9 un grupo de estas ONG instaur\u00f3 en Tocoa un juicio simb\u00f3lico en el que se recogieron m\u00e1s de 15 testimonios que hablan de asesinatos, maltratos, desapariciones, persecuciones a manos de esos guardias. Asistieron cientos de habitantes de las comunidades de la zona y de los asentamientos del MUCA. En la mesa de honor lograron sentar a un representante de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.<\/p>\n<p>Cuando se inici\u00f3 el conflicto, los principales peri\u00f3dicos de Honduras, el gobierno y buena parte de la sociedad, cuando hablaban de la guerra en el Bajo Agu\u00e1n se refer\u00edan \u00fanicamente al terror que provocaban los \u00abcampesinos guerrilleros\u00bb. La violencia ejercida por el ej\u00e9rcito de guardias armados que custodian las fincas de los terratenientes no encontraba espacio en ninguna portada ni en ning\u00fan discurso gubernamental. Si se les pregunta a las autoridades, casi siempre dicen que los guardias actuaron en leg\u00edtima defensa. Tuvieron que pasar tres a\u00f1os y m\u00e1s de 60 muertos, la mayor\u00eda campesinos, para que \u00e9stos dejaran de ser v\u00edctimas de \u00abla violencia\u00bb -as\u00ed, en abstracto- de un pa\u00eds devorado por la delincuencia y con la medalla de tener la tasa de homicidios m\u00e1s alta del mundo. Ahora los peri\u00f3dicos comenzaron a preguntarse qui\u00e9n asesina a los campesinos del Agu\u00e1n y a pedir reacciones a la Corporaci\u00f3n Dinant, a la que los campesinos acusan de ordenar la mayor\u00eda de los asesinatos. Dinant se lava las manos. Le reclama al gobierno porque no logra poner orden en la zona. Hoy que le toca responder, cuando un campesino cae muerto o desaparece, la empresa de Facuss\u00e9 responde que no se dedica a la eliminaci\u00f3n sistem\u00e1tica de personas.<\/p>\n<p>Los familiares de estos campesinos no le creen a la Dinant.<\/p>\n<p>Si no hubiera tanto en juego, las muertes en el Bajo Agu\u00e1n quiz\u00e1 hubieran significado poca cosa en Honduras, el pa\u00eds m\u00e1s violento del mundo. Su tasa de homicidios en 2011 fue de 82 cada 100 mil habitantes, y diluidos en esas cifras los asesinatos por este conflicto bien podr\u00edan pasar inadvertidos. Pero lo que ocurre aqu\u00ed importa. Est\u00e1n en juego millones de d\u00f3lares representados por miles de hect\u00e1reas agr\u00edcolas cultivadas con palma africana. Y est\u00e1 en juego un proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En 2009 se expresaron aqu\u00ed las profundas diferencias entre Manuel Zelaya, un presidente que se sali\u00f3 del molde de las elites hondure\u00f1as, y la poderosa clase empresarial del pa\u00eds. Es curioso que para entender el conflicto del Bajo Agu\u00e1n haya que revisar el papel de un antiguo terrateniente convertido en pol\u00edtico y derrocado con un golpe de Estado.<\/p>\n<p>En junio de 2009 Zelaya, un finquero hijo de finqueros de la regi\u00f3n ganadera de Olancho, hab\u00eda dado la espalda al ala tradicional del Partido Liberal, que lo llev\u00f3 a la presidencia, y se hab\u00eda convertido en aliado del presidente venezolano Hugo Ch\u00e1vez. Tambi\u00e9n se hab\u00eda revelado como un defensor populista de las causas campesinas en Honduras. El 17 de junio de 2009, en una reuni\u00f3n con un millar de campesinos del Bajo Agu\u00e1n, realizada en la ciudad de Tocoa, Zelaya lanz\u00f3 una bomba para el sector pol\u00edtico empresarial del pa\u00eds: prometi\u00f3 remedir las tierras de los terratenientes y entregar los excedentes que estuvieran fuera de la ley, junto a otras tierras ociosas, a unos 100 mil campesinos que reclamaban suelo cultivable. Los l\u00edderes del MUCA que participaron en la firma de ese acuerdo no pudieron ser m\u00e1s felices. Zelaya movi\u00f3 hilos en el Congreso y aprob\u00f3 el decreto que har\u00eda realidad sus promesas. El conflicto del Bajo Agu\u00e1n parec\u00eda solucionado. Pero la alegr\u00eda campesina durar\u00eda muy poco. Once d\u00edas despu\u00e9s de esa promesa, el domingo 28 de junio de ese mismo a\u00f1o, el ej\u00e9rcito, tras conspirar con la elite econ\u00f3mica del pa\u00eds y con la mayor\u00eda del Congreso, sac\u00f3 a Zelaya de su casa en plena madrugada y lo subi\u00f3 a un avi\u00f3n con destino a Costa Rica. All\u00e1 lleg\u00f3 exiliado el presidente derrocado. All\u00e1 se baj\u00f3 de un avi\u00f3n, vestido en pijamas.<\/p>\n<p>\u00abEso nos hizo entender que hab\u00eda que actuar por la fuerza, dado que el sistema estaba colapsado. No hab\u00eda otra salida\u00bb, dice hoy Jhony Rivas, uno de los l\u00edderes pol\u00edticos del muca y el negociador en la mesa del gobierno de Porfirio Lobo, que tres a\u00f1os despu\u00e9s todav\u00eda intenta solucionar el conflicto.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en el Bajo Agu\u00e1n tras el golpe? Hasta agosto de 2009, dos meses despu\u00e9s del golpe, los campesinos no hicieron nada. Se sumaron al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), un movimiento que abrazaba a un sinn\u00famero de gremios, ong y asociaciones que iban desde defensores de derechos humanos, maestros, sindicalistas, estudiantes, obreros, pol\u00edticos y campesinos opuestos al golpe de Estado. El fnrp era una nueva izquierda visible, y quer\u00eda el regreso de Zelaya. Para agosto de 2009 ya era evidente que no lo lograr\u00eda. Entonces los campesinos se decidieron a actuar.<\/p>\n<p>\u00abSi algo estalla, va a estallar en el Bajo Agu\u00e1n. All\u00e1 hay comunidades entrenadas, comunidades con armas\u00bb, nos dijo aquel agosto un activista beligerante del FNRP en Tegucigalpa. Este activista, en esa \u00e9poca, era uno de los encargados del sistema de comunicaciones, ten\u00eda contactos con la mayor\u00eda de los l\u00edderes de esa resistencia. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en el Bajo Agu\u00e1n hay una guerra entre dos frentes: los campesinos y los guardias de los terratenientes, y el Estado es apenas un testigo silencioso de lo que aqu\u00ed est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>* Nota publicada en la revista digital elfaro.com. Brecha reproduce fragmentos, por convenio.<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por&nbsp;Brecha &#8211; revista digital elfaro.com En el Valle del Agu\u00e1n, en Honduras, campesinos organizados y armados se enfrentan con los guardias organizados y armados de los terratenientes en unas batallas por el control de las plantaciones de palma africana, un laberinto de palmeras que se extiende por todo lo ancho de la costa caribe\u00f1a. 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