{"id":250,"date":"2012-06-13T16:48:40","date_gmt":"2012-06-13T16:48:40","guid":{"rendered":"http:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/06\/13\/siria-los-medicos-y-la-resistencia-popular\/"},"modified":"2012-06-13T16:48:40","modified_gmt":"2012-06-13T16:48:40","slug":"siria-los-medicos-y-la-resistencia-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uit-ci.org\/index.php\/2012\/06\/13\/siria-los-medicos-y-la-resistencia-popular\/","title":{"rendered":"Siria: Los m\u00e9dicos y la resistencia popular"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" class=\" alignleft size-full wp-image-249\" style=\"float: left; margin-right: 5px;\" src=\"http:\/\/uit-ci.org\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/medicos-en-siria.jpg\" alt=\"Siria: &quot;Hemos perdido el miedo, ya no tememos las heridas de la guerra. La experiencia nos ha transformado\u201d, dice el m\u00e9dico\" width=\"240\" height=\"159\" srcset=\"https:\/\/uit-ci.org\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/medicos-en-siria.jpg 600w, https:\/\/uit-ci.org\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/medicos-en-siria-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/periodismohumano.com\/en-conflicto\/la-unica-salida-que-le-queda-a-la-revolucion-siria-es-la-via-armada.html\">Periodismo Humano<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son tiempos raros para los m\u00e9dicos en Siria. El doctor Mohamed al Mohamed era un simple internista cuando la revoluci\u00f3n irrumpi\u00f3 en su pa\u00eds impelida por los levantamientos sociales en pa\u00edses vecinos. Ali Hazuri era un dentista de Homs, con una peque\u00f1a cl\u00ednica y sin m\u00e1s pretensiones que ganarse la vida. Ahora, Mohamed es&nbsp;el m\u00e9dico m\u00e1s famoso de la revoluci\u00f3n y Hazuri una de las caras sirias m\u00e1s visibles de los canales \u00e1rabes. Ambos se transformaron&nbsp;por las circunstancias en m\u00e9dicos de guerra: sencillamente, no hab\u00eda nadie m\u00e1s para realizar el trabajo de asistir a las v\u00edctimas de los bombardeos.<\/p>\n<p>Aquellos 27 d\u00edas de febrero quedaron marcados a fuego en la memoria de los doctores. \u00abFue muy duro porque muchos sanitarios han huido de la violencia fuera de Siria, y algunos de los que se quedaron han muerto a manos de las fuerzas de Seguridad\u00bb, explica Mohamed. \u00abAdem\u00e1s las restricciones nos imped\u00edan la entrada de suministros para equipar los hospitales de campa\u00f1a. A eso hay que sumar el bombardeo incesante e indiscriminado, y que los&nbsp;hospitales de campa\u00f1a&nbsp;no est\u00e1n habilitados para tratar heridos en general, no hablemos ya de heridos de guerra: no hay el m\u00ednimo de esterilizaci\u00f3n necesario\u00bb.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Pero el principal factor que marc\u00f3 al equipo sanitario de Baba Amr es que ni el doctor Mohamed, ni ninguno de los m\u00e9dicos o enfermeros que trabajaron en el barrio m\u00e1s castigado de la ciudad de Homs pod\u00edan estar preparados para atender a las v\u00edctimas de 27 d\u00edas de bombardeos, incluido uno contra el propio centro m\u00e9dico clandestino \u2013en la revoluci\u00f3n siria, los&nbsp;hospitales p\u00fablicos son lugares de detenci\u00f3n&nbsp;por lo que se recurre a cl\u00ednicas habilitadas en viviendas- en el segundo d\u00eda que redujo dr\u00e1sticamente el n\u00famero de recursos.<\/p>\n<p>\u00abTres doctores y cinco enfermeros resultaron heridos, uno muri\u00f3 en aquel ataque\u00bb, recuerda Mohamed, m\u00e9dico desertor volcado en el alzamiento contra el r\u00e9gimen de Bashar Assad, sentado en un hospital clandestino &nbsp;situado a las afueras de Homs, la tercera ciudad de Siria. En la habitaci\u00f3n, Ali Hazori, y dos oficiales del Ej\u00e9rcito Libre de Siria se intercambian cigarrillos y se sirven arom\u00e1tico t\u00e9 hirviendo tumbados en varios colchones dispuestos en el suelo. En una estancia contigua otros tres enfermeros charlan animados: aqu\u00ed se concentra todo el personal sanitario que atendi\u00f3 a las v\u00edctimas de Baba Amr hasta que el Ej\u00e9rcito tom\u00f3 el barrio.<\/p>\n<p>No les cuesta nada evocar lo sucedido en febrero en Baba Amr. En cierto modo, dan tantos detalles como si siguiesen mentalmente en las cuatro paredes de aquella cl\u00ednica. \u00abAcababa de comenzar la ofensiva cuando nos bombardearon. En el ataque contra el hospital murieron cuatro personas, 23 resultaron heridas. Quedamos aterrorizados, desesperados, no puedo describir lo que sent\u00ed aquel d\u00eda\u00bb, explica el doctor mientras Ali Hazori ampl\u00eda la descripci\u00f3n. \u00abYo estaba entrando en el hospital, y salud\u00e9 al doctor Abdul Qader, que sal\u00eda del mismo. El cohete cay\u00f3 a pocos metros\u00bb. Abdul Qader, hoy en un hospital del L\u00edbano tras una hu\u00edda de pel\u00edcula de Baba Amr, ya se ha sometido a varias operaciones para intentar salvar sus piernas; Hazori por su parte se ha recuperado razonablemente bien de las heridas en el abdomen y la espalda, de las que s\u00f3lo quedan grandes cicatrices. \u00abFue el peor momento de mi vida. Mire hacia un lado y vi a un hombre tendido al lado de Abdul Qader: hab\u00eda perdido media cara\u00bb. Mohamed contin\u00faa el relato. \u00abMuchos de los heridos acababan de recibir el alta. Nos sentamos en el suelo y nos echamos a llorar. Pensamos que entrar\u00eda el Ej\u00e9rcito y nos matar\u00eda a todos. De pronto entr\u00f3 un hombre en medio del caos, y nos dijo &#8216;despertad, ten\u00e9is mucho trabajo por hacer&#8217;. Nos levantamos y nos pusimos a atender a los heridos\u00bb.<\/p>\n<p>No hab\u00eda opciones. En aquel entonces, en Baba Amr s\u00f3lo funcionaba otro hospital gestionado por&nbsp;un obrero de la construcci\u00f3n que se hab\u00eda formado de forma urgente en medicina de guerra y por toda su familia, situado muy cerca de la l\u00ednea de frente. Los heridos no pod\u00edan acudir al mismo, y aunque lograran llegar Abu Berri no ten\u00eda capacidad ni habilidad para tratar las terribles heridas de los morteros. \u00abY nosotros s\u00f3lo ten\u00edamos un sala de operaciones. Aquel segundo d\u00eda recibimos 90 muertos y m\u00e1s de 400 heridos. Desde todo punto de vista era imposible trabajar en aquellas circunstancias, pero no ten\u00edamos opci\u00f3n. Sin la ayuda de dios, no se entiende que sac\u00e1semos adelante el hospital\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, la cifra de v\u00edctimas que registr\u00f3 Baba Amr en la ofensiva m\u00e1s brutal que ha padecido no superaron las 130, al menos en lo que respecta al n\u00famero de cad\u00e1veres llegado al centro m\u00e9dico clandestino. \u00abCalculamos que ha habido 600 muertos, entre ellos 85 desertores, y unos 3.000 heridos en la ofensiva\u00bb, calcula Mohamed. La cifra, sin embargo, contrasta con la ofrecida por los activistas y por la familia que se encarg\u00f3 de sepultar las v\u00edctimas. \u00abEnterramos a 120 en el barrio de Jobar y a siete en el antiguo cementerio\u00bb,&nbsp;explica Abdel Salam, hermano de Abu Sufian, n\u00facleo de la familia de Baba Amr que se encarg\u00f3 de la parte m\u00e1s ingrata de la revoluci\u00f3n. Abdel Salam es el encargado del registro de bajas.\u00bbDespu\u00e9s se han conocido m\u00e1s masacres, pero es imposible calcular la cifra de v\u00edctimas\u00bb, afirma este vendedor de 29 a\u00f1os que hoy se ha integrado en el Ej\u00e9rcito Libre de Siria.<\/p>\n<p>Los doctores explican sus estimaciones sumando datos: a las 130 personas que, seg\u00fan ellos, murieron o fueron recibidas ya cad\u00e1ver en el hospital suman las v\u00edctimas de las matanzas posteriores, cuando el Ej\u00e9rcito entr\u00f3 por tierra tras casi un mes de bombardeos. \u00abEsa fue la parte m\u00e1s tr\u00e1gica\u00bb, admite Ali. \u00abEstuvimos presentes en el entierro de los 66 cad\u00e1veres, y nos han llegado noticias de otras dos fosas similares en otros puntos de la provincia de Homs, una con un centenar y otra con dos centenares de cad\u00e1veres\u00bb, a\u00f1ade Mohamed.<\/p>\n<p>Hubo momentos, relatan los doctores, en que los heridos llegaban \u00abde 40 en 40\u00bb. \u00abLos acogimos en casas vecinas, no ten\u00edamos espacio\u00bb, dice en referencia a la casa donde habilitaron la cl\u00ednica, de cuatro habitaciones. \u00abEn cada casa cercana ten\u00edamos a unos 20 heridos\u00bb. Una de ellas alberg\u00f3 tambi\u00e9n a los periodistas Edith Bouvier y Paul Conroy, heridos en el ataque contra el centro de prensa que cost\u00f3 la vida a Marie Colvin y Remi Ochlik. Los doctores mantuvieron personal al cuidado de los extranjeros de forma permanente, pese a la falta de manos. \u00abPara nosotros, ellos tambi\u00e9n son m\u00e1rtires\u00bb, aclara Mohamed. Tambi\u00e9n fueron los encargados de dar sepultura a los cad\u00e1veres de los reporteros cuando la inminente entrada por tierra del Ej\u00e9rcito sirio les oblig\u00f3 a escapar.<\/p>\n<p>La hu\u00edda, relatan, se realiz\u00f3 por el t\u00fanel que aliviaba el cerco de Baba Amr y que ayud\u00f3 a la poblaci\u00f3n civil y a los miembros del ELS a abandonar la ciudad antes de la ofensiva terrestre. \u00abEl fin del hospital fue miserable. No pod\u00edamos llevarnos con nosotros los equipos, y yo pensaba que el r\u00e9gimen lo dejar\u00eda intacto, pero destruyeron todo y quemaron el edificio\u00bb. \u00abIncluso destruyeron mi cl\u00ednica\u00bb, aduce Ali.<\/p>\n<p>Desde que las explosiones son inexistentes y los tiroteos espor\u00e1dicos, los heridos han dejado de llegar a cualquier hora del d\u00eda, y Mohamed y Hazuri parecen acostumbrarse a esta quietud con cierto recelo.&nbsp;Su presencia medi\u00e1tica, gracias a los v\u00eddeos de los activistas que sol\u00edan apostarse en el hospital para documentar la muerte de civiles, les ha ganado la condena del r\u00e9gimen. \u00abYo lo tengo todo para que me odien: soy un oficial desertor, soy m\u00e9dico y me opongo a Assad\u00bb, dice Mohamed, que afirma haben enviado a sus dos esposas e hijos al extranjero. \u00abSi no me ha ocurrido nada hasta ahora es gracias a la protecci\u00f3n del ELS\u00bb, asegura. En la televisi\u00f3n oficial le apodan&nbsp;el carnicero de Baba Amr, al doctor Ali sus amigos le llaman&nbsp;el muerto viviente&nbsp;por la gravedad de sus heridas originales. \u00abUn trozo de metralla qued\u00f3 instalado a un cent\u00edmetro de mi m\u00e9dula espinal\u00bb, dice con un expl\u00edcito gesto en los dedos.<\/p>\n<p>Dos meses despu\u00e9s de la brutal ofensiva de Baba Amr, los doctores permanecen a la espera de nuevas oleadas de violencia, atenazados por la incertidumbre de c\u00f3mo degenerar\u00e1 la revoluci\u00f3n siria, en la que muchos ven un nuevo Irak.&nbsp;\u00abEs cierto que hay una guerra sectaria\u00bb, admite el dentista antes de que Mohamed puntualice sus palabras. \u00abEstamos luchando contra Bashar, no contra su religi\u00f3n. Por eso en el hospital atendemos a todos los heridos, sean alau\u00edes, cristianos o sun\u00edes\u00bb. Cuando se le interroga sobre las acusaciones de tortura y malos tratos ejercidas a manos del Ej\u00e9rcito Libre de Siria, la facci\u00f3n desertora de las Fuerzas de Seguridad, Mohamed pasa de la negaci\u00f3n al matiz. \u00abNo s\u00e9 lo que hace el ELS, si tortura o no, pero en el hospital jam\u00e1s se ha hecho algo semejante. En una ocasi\u00f3n tardamos seis horas en intervenir a un&nbsp;shabih&nbsp;(miliciano del r\u00e9gimen) y, durante la espera, otro herido muri\u00f3\u00bb. \u00abSi ha habido casos de torturas, son casos individuales\u00bb, arguye Mohamed.<\/p>\n<p>La tensa calma que vive hoy la provincia de Homs, gracias al alto el fuego obtenido por el enviado especial de la ONU Koffi Anan, ha dado un respiro a los sanitarios m\u00e1s ocupados y populares, que siguen concediendo entrevistas a los canales \u00e1rabes a diario.&nbsp;Hazuri y Mohamed desarrollaron una complicidad durante la ofensiva que hoy se revela como una estrecha amistad. Recorren juntos la provincia para evaluar las necesidades de los hospitales clandestinos (nueve en toda la provincia de Homs) y siguen ofreciendo sus servicios all\u00e1 donde se requieren. \u00abHemos perdido el miedo, ya no tememos las heridas de la guerra. La experiencia nos ha transformado\u00bb, dice Mohamed, fumador impenitente, semitumbado en la habitaci\u00f3n del hospital de campa\u00f1a que le sirve de vivienda por unos d\u00edas y donde se produce esta entrevista.<\/p>\n<p>A medida que la entrevista degenera en una conversaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n, los \u00e1nimos se calientan y los temores m\u00e1s \u00edntimos de los m\u00e9dicos afloran. \u00abNo seguiremos la ruta de la guerra civil\u00bb, asevera el doctor Ali. \u00abPero no podremos controlar la oleada de venganzas que sin duda llegar\u00e1\u00bb, apostilla Mohamed. \u00abAl principio fue una revoluci\u00f3n completamente pac\u00edfica, pero ante los ataques horrorosos contra poblaci\u00f3n civil nos encontramos en la necesidad de defender a la gente. En este momento, s\u00f3lo hay una salida para esta revoluci\u00f3n: la v\u00eda armada\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Periodismo Humano Son tiempos raros para los m\u00e9dicos en Siria. El doctor Mohamed al Mohamed era un simple internista cuando la revoluci\u00f3n irrumpi\u00f3 en su pa\u00eds impelida por los levantamientos sociales en pa\u00edses vecinos. Ali Hazuri era un dentista de Homs, con una peque\u00f1a cl\u00ednica y sin m\u00e1s pretensiones que ganarse la vida. 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