Por MST de Chile, MST de República Dominicana, Propuesta Socialista de Panamá
30/1/2026. Entre el 25 y el 30 de enero, el presidente electo chileno José Antonio Kast visitó República Dominicana, Panamá y El Salvador. Como sus anteriores visitas a Argentina, Ecuador y Perú, o las visitas programadas para los días venideros en Europa, donde se reunirá con los jefes de Estado de Italia y Hungría, Kast busca tejer alianzas con gobiernos derechistas que le son afines. Sin embargo, en el caso de República Dominicana y El Salvador, se ha hecho público su objetivo de aprender de las experiencias de esos regímenes para fortalecer una política de represión y persecución contra la comunidad inmigrante. Kast intenta legitimar la política represiva del dictador salvadoreño Bukele como “la única forma de controlar la delincuencia”, y en el caso del empresario de extrema derecha Abinader, Kast presenta como ejemplos a seguir su construcción de una valla fronteriza y sus deportaciones masivas contra la comunidad inmigrante haitiana, que han dejado una estela de muerte y destrucción al cabo de cinco años.
A pesar de que Kast ha salido a aclarar que no pretende recrear en Chile el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de Bukele, el mayor centro de torturas de América Latina, lo cierto es que reivindica la falsa relación entre delincuencia y terrorismo, suspensión de derechos civiles y otras medidas antidemocráticas. Por su historia, resulta claro que Kast pretende legitimar medidas represivas contra organizaciones populares y criminalizar las movilizaciones, ligándolas con la delincuencia y el terrorismo, y así crear medidas judiciales y policiales que puedan ser aplicadas sobrepasando los límites del régimen democrático burgués.
En este sentido, la visita a Panamá también es relevante, pues el régimen de Mulino ha empleado el Estado de excepción para reprimir las huelgas obreras y luchas ambientales de los últimos años, encarcelando a parte de la dirigencia sindical de ese país bajo cargos espurios. En Panamá, Kast señaló que parte de la agenda de su gira es “la necesidad de estabilidad en la región”. Es decir, la represión de la clase trabajadora y los pueblos de Latinoamérica para profundizar el saqueo en la región.
Pese a la importancia de la migración para la economía chilena, Kast ha hecho una falsa amalgama entre migración y criminalidad, convirtiendo así a inmigrantes haitianos, dominicanos, venezolanos y de otros países suramericanos en chivos expiatorios de los fracasos del capitalismo chileno. En este sentido resulta particularmente grave y preocupante que exalte el ejemplo del régimen dominicano como un modelo a seguir. El régimen dominicano, que es uno de los más brutales y antidemocráticos de la región caribeña, ha impuesto un Estado de excepción de facto, suspendiendo los derechos constitucionales relacionados con el debido proceso, para así poder llevar a cabo más de un millón de deportaciones desde 2021. Los allanamientos sin orden judicial, las detenciones basadas únicamente en el perfil racial, la extorsión policial y las golpizas, torturas y abusos sexuales adquieren un carácter sistemático por parte del régimen racista que encabeza Abinader. Las empresas y el gobierno de Abinader continúan explotando la fuerza de trabajo haitiana, mientras alegan que las personas haitianas constituyen una carga para el país.
El régimen dominicano ha llegado tan lejos que incluso ha despojado de la nacionalidad a más de doscientas mil personas dominicanas de ascendencia haitiana, dejándolas en situación de apatridia. La política migratoria de Abinader forma parte de esa política de apartheid que convierte a una parte de la clase trabajadora en personas desprovistas de todo derecho político, económico y social. Esa política es la que admira Kast y de la que dice querer aprender.
Rechazamos entonces el sentido de esta gira centroamericana y caribeña de Kast, que busca legitimar y presentar como ejemplares algunas de las peores experiencias represivas de la región. Las alianzas internacionales que empieza a forjar Kast con miras a su futuro gobierno tienen un signo reaccionario y antidemocrático, de ahí que no es extraño que su gira culmine precisamente en EEUU, epicentro de la reacción mundial. Algo que tienen en común todos los gobiernos a los que está visitando es su genuflexión y alineamiento con el ultraderechista Trump.
Llamamos a las organizaciones democráticas y de izquierda, a las organizaciones sindicales y populares de todos América Latina y el Caribe a fortalecer nuestras campañas de solidaridad internacionalista para enfrentar juntos la amenaza que representa esta corriente de extrema derecha en el poder en varios de nuestros países y subordinada a Trump. Contra la unidad de los gobiernos autoritarios y corruptos de la extrema derecha, unidad de los pueblos en lucha.
MST de Chile, MST de República Dominicana, Propuesta Socialista de Panamá, secciones de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

































