Por MST de Chile, Seccion de la UIT-CI en Chile.
17/02/2026. Hace pocas semanas, Donald Trump anunció el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, centrando el ataque en cortar el abastecimiento de petróleo desde Venezuela y México. Las consecuencias para el pueblo cubano son devastadoras: paralización del sistema energético, cortes masivos de electricidad, afectación de los servicios básicos, dificultades en la distribución de alimentos y productos esenciales, y una profundización general de la crisis social. Se trata de medidas económicas utilizadas deliberadamente como armas de guerra contra millones de personas, una práctica criminal ya aplicada en otros escenarios, donde el hambre y la sed son usados como instrumentos de sometimiento, como en Gaza.
Las sanciones y el bloqueo no son nuevos. Forman parte de una política histórica del imperialismo estadounidense destinada a desestabilizar y someter a Cuba, encubierta bajo falsos discursos de libertad y derechos humanos. Trump ha expuesto el carácter brutal de esta estrategia: castigar directamente al pueblo cubano para profundizar la crisis y forzar la rendición de la isla, presionando abiertamente a los gobiernos de México y Venezuela para que suspendan el suministro de petróleo.
Hasta ahora, ambos gobiernos han cedido a estas presiones. Delcy Rodríguez ha reducido prácticamente a cero los envíos de crudo, mientras Claudia Sheinbaum oscila entre declaraciones formales de apoyo y una reducción efectiva del suministro. La gravedad de la situación ha llevado incluso a la falta de combustible para la aviación en Cuba, mostrando el alcance extremo de esta ofensiva.
En este marco, el gobierno de Miguel Díaz-Canel, que ha profundizado aceleradamente el rumbo de restauración capitalista en la isla, ha dejado abierta la posibilidad de un acuerdo con Washington, según declaraciones del 4 de febrero. Esto expresa el grado de presión que ejerce el imperialismo sobre el propio régimen cubano y el peligro de una salida negociada por arriba, a espaldas del pueblo.
Desde el MST rechazamos enérgicamente la intensificación del bloqueo contra Cuba. Denunciamos que esta política de injerencia imperialista ha dado un salto cualitativo con el secuestro de Maduro en Venezuela y las amenazas abiertas contra México y Colombia. Su objetivo estratégico es someter a nuestros pueblos, controlar nuestros bienes naturales comunes y garantizar los intereses de las multinacionales estadounidenses.
Nos sumamos al llamado de múltiples organizaciones sociales y políticas a impulsar una amplia campaña nacional e internacional contra el bloqueo y toda forma de injerencia imperialista. La solidaridad con el pueblo cubano y la lucha antiimperialista son tareas centrales frente a la ofensiva de Estados Unidos, que busca imponer su dominio sobre América Latina y el mundo mediante presiones económicas, chantajes financieros, amenazas militares y una diplomacia del terror basada en sanciones y coerción.
La ofensiva de Trump sobre Cuba se desarrolla, además, en un marco de contactos diplomáticos, intercambio de mensajes oficiales y gestiones indirectas vía embajadas, sin que exista hasta ahora una negociación formal, una mesa bilateral ni un acuerdo político estructurado. El secuestro de Maduro evidenció la existencia de conversaciones avanzadas entre el chavismo y Washington, revelando un escenario regional inestable y confirmando la disposición de distintas burocracias a negociar salidas por arriba.
Por ello, resulta imprescindible analizar con rigor la coyuntura internacional y regional, anticipar movimientos y mantener una alerta permanente frente a las maniobras destinadas a convertir a Cuba en una semicolonia del imperialismo, incluso con el eventual acuerdo de la burocracia castrista.
Nuestra posición es clara: defensa irrestricta de la soberanía e independencia de Cuba frente al imperialismo; lucha por la democracia obrera y popular, el control de los trabajadores y el pueblo sobre su propio destino, y contra toda forma de dictadura burocrática. Solo el pueblo cubano debe decidir soberanamente su futuro.
Por la defensa irrestricta de la soberanía de Cuba.
Por el derecho del pueblo cubano a decidir libremente su destino.
Por una campaña mundial contra el bloqueo imperialista.

































