Por Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
11/03/2026. Los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán han escalado en una guerra abierta con la que el imperialismo busca profundizar su contraofensiva en Medio Oriente. Donald Trump improvisa ante la respuesta de Irán y la prolongación de la guerra.
Durante la madrugada del 28 de febrero, misiles de Estados Unidos e Israel cayeron masivamente sobre Irán. Los bombardeos alcanzaron la capital, Teherán, y diversas ciudades del país. En Minab, uno de los misiles Tomahawk lanzados por Estados Unidos impactó en la Escuela Primaria Femenina Shajare Tayyebeh y asesinó a 168 niñas y jóvenes, lo que, según Amnistía Internacional, podría constituir un nuevo crimen de guerra. En Teherán, otro misil alcanzó la residencia donde se encontraba el ayatolá Alí Jamenei, provocando la muerte de quien había sido líder supremo de Irán desde 1989 y que fue reemplazado el 8 de marzo por su hijo, Mojtaba Jamenei. Estos ataques unilaterales contra Irán provocaron, hasta el 5 de marzo, la muerte de más de 1.097 civiles, entre ellos 181 niños y niñas, y dejaron más de 5.400 heridos, incluidos al menos 100 menores (informa Hrana a la BBC).
A pesar de la desigualdad técnica y militar, Irán ha respondido haciendo uso de su legítimo derecho a defenderse ante los ataques criminales. Desplegó ataques sobre las bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, frustrando el objetivo original de Trump de imponer la rendición de Irán y el cambio de régimen en solo cuatro días de bombardeos. Irán ha lanzado misiles sobre Israel, provocando la penetración de la Cúpula de Hierro con un limitado impacto militar, pero con fuerte impacto político al hacer sonar las alarmas y demostrar las debilidades de Israel. Netanyahu extendió los ataques sistemáticos sobre el Líbano, provocando más de 570 asesinatos, 1.400 heridos y 759 mil personas desplazadas.
Una nueva expresión descontrolada de la contraofensiva imperialista
Todo este millonario y criminal operativo es sostenido bajo el falso argumento de la seguridad nacional de Estados Unidos (que se encuentra a más de 11 mil kilómetros de distancia de Irán, lo suficientemente lejos como para ser atacado de manera directa por Irán) y la recurrente mentira de que Irán tiene bombas atómicas. Toda esta retórica imperialista busca ocultar que Trump cedió a las presiones de Israel y de Benjamín Netanyahu, de la misma manera que lo hizo durante la “Guerra de los 12 días” en junio de 2025.
Israel busca comprometer aún más al gobierno yanqui y a sus socios para avanzar en su plan colonizador y militarista sobre Gaza, Palestina, Líbano y el sur de Siria con una nueva ofensiva militar en Medio Oriente. A cambio de los servicios imperialistas, Estados Unidos busca tomar el mayor control posible sobre sus intereses petroleros y políticos en la región. Trump anunció el 28 de febrero una actividad militar relámpago de cuatro días que ya está fracasando. Afirmó que su objetivo era terminar con la capacidad nuclear de Irán, luego buscar una negociación, para finalmente manifestar que su objetivo era imponer “un cambio de régimen” y llamó a la insurrección al pueblo iraní. Nada de esto ha sucedido y Trump cae nuevamente en grandes contradicciones, mostrando la endeblez e improvisación de sus planes políticos y militares y, hasta el momento, su incapacidad para desplegar una invasión terrestre triunfante que garantice la imposición de un nuevo gobierno proimperialista.
La guerra le mete más leña al fuego a la crisis imperialista
El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un alza en los precios del petróleo y una mayor crisis política. Irán produce entre 3.3 y 3.5 millones de barriles de petróleo por día y exporta más de 1.5 millones de barriles diarios. El cierre del estrecho, por el que circula entre el 20% y el 30% del petróleo mundial, provocó un fuerte impacto en el precio del barril, llevándolo el lunes 9 de marzo por encima de los 100 dólares y provocando una posible alza inflacionaria a nivel mundial, aunque por el momento sea controlada.
Por el carácter criminal de los bombardeos sobre Irán, Trump no ha logrado un respaldo político y militar unánime en la Unión Europea, que permanece dividida y atravesada por tensiones. Emmanuel Macron anunció el envío del portaaviones francés Charles de Gaulle desde el mar del Norte al Mediterráneo para desplegar una “disuasión avanzada” junto a Reino Unido, Alemania y otros países, con la intención de intervenir de manera indirecta ante un eventual cierre del estrecho de Ormuz y su impacto económico. Sin embargo, dos miembros de la OTAN se negaron a colaborar. España rechazó el uso de sus bases militares por parte de Estados Unidos para los ataques contra Irán, señalando su carácter ilegal, mientras que Italia, gobernada por Giorgia Meloni, también decidió no sumarse a la iniciativa francesa.
Por su parte, China y Rusia no pasaron de ofrecer declaraciones de carácter diplomático. Vladimir Putin juega a dos puntas: declara la “solidaridad inquebrantable con el pueblo de Irán” y con su nuevo líder Mojtaba Jamenei y, a la vez, se reúne telefónicamente con Trump para pedir una rápida solución política y diplomática a la guerra mientras sigue negociando su apoyo para que Ucrania entregue las regiones ocupadas por Rusia. China busca evitar enfrentamientos mayores con Trump, mientras logra utilizar parcialmente el estrecho de Ormuz para abastecer su gran importación petrolera desde Irán. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, manifestó que “esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido y una guerra que no beneficia a nadie” y que China es “la fuerza más importante del mundo para la paz, la estabilidad y la justicia”.
Ante esta situación, Estados Unidos busca aliados en todos los sectores para fortalecer su contraofensiva sobre Irán. Por el momento cuenta con las monarquías petroleras y busca envalentonar a los sectores dirigentes del movimiento kurdo iraquí e iraní. Además, cuenta con el apoyo de la ultraderecha que, como Javier Milei y otros dirigentes de ese espacio, ofrece el envío de Cascos Blancos para sostener la militarización de Gaza, declara a Irán como país enemigo mientras Milei se presenta como “el presidente más sionista del mundo”.
A luchar por la derrota de Estados Unidos e Israel y el triunfo de Irán
La guerra que Estados Unidos e Israel despliegan sobre Irán y también sobre el Líbano es una agresión imperialista sobre una nación oprimida. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI estamos por la derrota de Estados Unidos y de Israel y por el triunfo de Irán. Realizamos este apoyo a la nación oprimida y al pueblo iraní desde la más plena independencia política, sin dar apoyo al gobierno ni al régimen de los ayatolás en Irán; independencia que se ha manifestado en nuestro apoyo internacionalista a las movilizaciones y huelgas de las mujeres y del conjunto del pueblo iraní por sus derechos y reivindicaciones contra el gobierno.
Las movilizaciones en repudio a las agresiones comenzaron a multiplicarse en distintos países. El 8 de marzo, el movimiento mundial de mujeres y disidencias incorporó a sus consignas el rechazo a los ataques contra Irán. En Estados Unidos se registraron protestas masivas contra la guerra en más de cincuenta ciudades y, mientras el gobierno destina más de mil millones de dólares diarios a la maquinaria militar para sostener la ofensiva y niega derechos al pueblo empobrecido frente a la inflación, crecen la bronca social y la polarización política. La crisis se profundiza desde abajo: más del 60% de la población estadounidense rechaza la guerra, mientras aumentan las tensiones en el Parlamento e incluso dentro del propio Partido Republicano ante el pedido de Trump de nuevas autorizaciones presupuestarias para continuar el conflicto. El costo político de la guerra promete ser elevado. En Londres, una multitudinaria manifestación marchó hacia la embajada de Estados Unidos.
¡Basta de bombardeos criminales de Estados Unidos e Israel sobre Irán!
¡No a las agresiones y fuera las tropas de Israel del Líbano!
Serán un grito mundial de solidaridad internacional hasta derrotar la contraofensiva imperialista de Trump, el genocida Netanyahu y sus cómplices.































