Por Prensa UIT-CI
1/10/2026. El miércoles 30 de septiembre, las fuerzas militares de los Estados Unidos abandonan Irak luego de 23 años de una criminal invasión. Los marines abandonan la última base militar instalada en Erbil, en la región autónoma de Kurdistán iraquí, consolidando una nueva derrota de los Estados Unidos y un fracaso de su política que expone las crisis y debilidades del imperialismo norteamericano. El Gobierno de Trump fracasó con sus bombardeos sobre Irán y sus bases militares en la región sufrieron diversos ataques, incrementando la crisis de seguridad y el pánico paras las tropas.
En 2003 George W. Bush acusó falsamente al gobierno de Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva y bombardeó e invadió el país dejando más de 600.000 víctimas civiles, dos millones de refugiados y brutales torturas contra prisioneros de guerra. En 2006 ejecutaron a Hussein para imponer al régimen títere y dictatorial de Al Maliki que, durante décadas, no logró estabilizar la región a pesar de haber sostenido mas de 150.000 militares en el país.
Irak, junto con Afganistán, se transformaron en un nuevo Vietnam para los Estados Unidos y profundizó la crisis de dominación política, militar y económica del imperialismo. En 2011, el gobierno de Barack Obama ordenó la retirada de las tropas en acuerdo con el gobierno iraquí. El gobierno aliado de los Estados Unidos provocó una creciente crisis social ante la cual se sucedieron importantes y legítimas movilizaciones populares influenciadas por la primavera árabe que dominaba la región. Las manifestaciones fueron violentamente reprimidas. Esta situación, junto al vacío provocado por la retirada y la descomposición del régimen, fue aprovechada por el EIIL (Estado Islámico de Irak y Levante) para tomar algunas ciudades al norte en 2014, dando un argumento para una nueva criminal intervención militar, con bombardeos incluidos, de los Estados Unidos. Así, en 2014, las tropas militares imperialistas norteamericanas y europeas retornaron a Irak para desplegar la operación “Inherent Resolve” con el objetivo de controlar la inversión imperialista en los pozos petroleros y salvar al gobierno. Al Maliki, acordó retirarse de su cargo y ser reemplazado por Haider al Abadi, quien fue designado por el presidente del país.
Las fuerzas chiitas de Irak, junto con los Hutíes de Yemen, son un verdadero dolor de cabeza para Donald Trump. En marzo de 2026, la Embajada de los Estados Unidos en Bagdad sufrió un ataque aéreo. Las fuerzas Chiitas (rama del islam mayoritaria en Irak), como las Fuerzas de Movilización Populares (FMP), aliadas a Irán, se organizan dentro de las fronteras iraquíes. Anteriormente, en enero de 2024, la “Resistencia Islámica” de Irak ejecutó un ataque sobre la base militar Al Tanaf -hasta el momento controlada por los Estados Unidos – al sur de Siria (en Fronteras con Irak y Jordania) donde murieron tres soldados norteamericanos. Estados Unidos se retiró de la Base en enero de 2026. La “Resistencia Islámica” también ha realizado operaciones conjuntas con los Hutíes de Yemen sobre Eliat, al sur de Israel y, sobre un barco militar israelí en Haifa.
La retirada de las tropas es un golpe para el gobierno de Trump, quien busca pactar con el gobierno iraquí y las fuerzas del Kurdistán mediante nuevas relaciones militares que compensen su huida. Estableciendo así un nuevo intercambio de inteligencia y entrenamiento específico, el sostenimiento de la embajada norteamericana mas grande del mundo en Bagdad y el consulado más grande, en Erbil. Para amortiguar el golpe, los Estados Unidos trasladará el Centro de Operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada-Operación Inherent Resolve (CJTF-OIR) a Jordania, demostrando el rol proimperialista de la monarquía jordana.
El actual primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, declaró el 1 de octubre como “Día de la soberanía de Irak”. Pero, la retirada formal de las tropas norteamericanas, dejan abierta una frágil e inestable situación política, que lejos de normalizarse, tiende a recrudecerse. Nuevos enfrentamientos pueden abrirse dentro de Irak, donde la clase trabajadora y los pueblos deberán tomar su iniciativa para enfrentar al gobierno, luchar por sus demandas y derechos y seguir la pelea por la expulsión del imperialismo norteamericano y europeo de todo medio oriente.

































