Por Prensa UIT-CI
3/08/2026. Desde el 3 de septiembre el pinochetista Kast recibirá a otros miembros de la ultraderecha en la ciudad de Santiago, en donde se reunirán para seguir aplicando planes de ajuste y represión contra la clase trabajadora y los pueblos que lucha. Reproducimos la declaración del Movimiento Socialista de las, los y les Trabajadores, sección chilena de la UIT-CI.
“Una alianza internacional contra el socialismo”. Con estas palabras se presenta el Foro Madrid, que este 3 de septiembre reunirá en Santiago a representantes de la ultraderecha internacional. Organizado por la Fundación Disenso, ligada al partido español VOX, contará con figuras como Javier Milei, José Antonio Kast y Santiago Abascal, además de dirigentes y representantes de la extrema derecha de distintos países.
Esta lucha contra la izquierda comienza a adquirir una dimensión mucho más peligrosa cuando deja de ser solamente un discurso partidario y se transforma en política de Estado. En esa misma línea, la administración de Donald Trump convocó este año en Washington a representantes de distintos gobiernos para lanzar una ofensiva internacional contra lo que denomina “terrorismo de la izquierda radical”. Marco Rubio fue explícito al definir a quiénes se refería: “Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas”.
No podemos separar esta ofensiva internacional de lo que ocurre dentro de nuestro país. Kast impulsa una reforma de seguridad que fortalece las atribuciones del Ejecutivo y los aparatos represivos del Estado, amplía los estados de excepción y entrega nuevas herramientas legales que pueden utilizarse para perseguir organizaciones sociales y políticas y criminalizar la protesta. Mientras sus aliados internacionales convierten a la izquierda y a quienes luchan en una amenaza para la seguridad, en Chile se fortalecen las herramientas represivas del Estado.
La ofensiva tampoco se limita a la izquierda organizada. Foro Madrid llama explícitamente a “combatir” lo que denomina “ideología de género”, junto al “ecologismo radical” y el “indigenismo”. Su llamada batalla cultural es una declaración de guerra contra derechos conquistados durante décadas de lucha por distintos sectores oprimidos. El derecho al aborto, el reconocimiento de las diversidades sexuales y de género y las políticas contra la discriminación son transformados en enemigos que deben ser derrotados. Detrás de su defensa de los “valores tradicionales” se encuentra un proyecto que pretende hacernos retroceder en derechos conquistados mediante años de organización y movilización.
Por eso no eligieron Chile por casualidad. En la convocatoria oficial del encuentro sostienen que “Chile no es solo una sede. Es una demostración de que la reconquista es posible”. Celebran el rechazo constitucional de 2022 y el triunfo de Kast como demostraciones de que es posible derrotar políticamente a la izquierda y hacer retroceder el proceso abierto por las movilizaciones de los últimos años. Para Foro Madrid, Chile es hoy un ejemplo que pretenden extender al resto del continente.
Pero mientras celebran sus triunfos electorales, sus gobiernos protagonizan desastrosos resultados económicos para millones de familias trabajadoras en Chile, Bolivia, Argentina, Colombia, Perú y otros. Lo común en estos países hoy es crecimiento de la pobreza y el desempleo, mientras recortan derechos sociales y bajan impuestos a los empresarios. La fórmula siempre es la misma.
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¿De qué soberanía hablan entonces?
Su nacionalismo termina donde comienzan los intereses del imperialismo yanqui. Hablan de soberanía mientras aceptan que Estados Unidos defina cuáles deben ser nuestros aliados, nuestros enemigos y hasta nuestras relaciones económicas. Hablan de libertad mientras respaldan la ofensiva de Trump sobre América Latina y su política de amenazas, sanciones y presiones económicas contra quienes no se subordinan a los intereses de Washington.
La misma contradicción aparece frente al genocidio que el Estado de Israel lleva adelante contra el pueblo palestino y frente a las agresiones contra Irán. Quienes proclaman permanentemente el derecho de las naciones a defender sus fronteras y su soberanía abandonan rápidamente esos principios cuando quien bombardea, interviene o amenaza es Estados Unidos o uno de sus principales aliados.
Su “libertad económica” tampoco significa libertad para los trabajadores y los pueblos. Significa libertad para los grandes capitales, mientras para los trabajadores significa ajuste, precarización y pérdida de derechos. Y para imponer ese programa necesitan restringir derechos democráticos, fortalecer los aparatos represivos y construir enemigos internos sobre quienes descargar el descontento provocado por sus propias políticas.
Este 3 de septiembre se dará cita en Santiago una internacional que se organiza abiertamente para combatir a la izquierda, atacar derechos conquistados y fortalecer una nueva ofensiva imperialista sobre América Latina. Ellos se organizan internacionalmente. Nuestra respuesta tampoco puede limitarse a observarlos.
Es urgente construir una convocatoria unitaria para salir a las calles. La CUT, la CONFECH, sindicatos, organizaciones estudiantiles, feministas, de las disidencias sexogenéricas, medioambientales, de derechos humanos, territoriales, sociales y políticas tenemos que levantar una respuesta común frente a esta ofensiva.
Nuestra historia ya conoce los discursos sobre “libertad” utilizados para justificar el dominio imperialista, el saqueo económico y la represión contra quienes luchan. También conocemos la fuerza que tenemos trabajadores, estudiantes y sectores populares cuando nos organizamos y movilizamos.
Frente a la ultraderecha y el imperialismo, nuestra respuesta está en las calles.
































