Por Ezequiel Peressini, dirigente de la UIT-CI y de Izquierda Socialista de Argentina.
3 de agosto 2026. En la porción de Cachemira controlada por Pakistán, llamada Azad Cachemira, desde el mes de junio, masivas movilizaciones se vuelcan a las calles y enfrentan la represión que ha dejado decenas de muertos en una abierta pelea por sus derechos sociales y democráticos. Un nuevo y ejemplar proceso de lucha que retoma las tareas por conquistar la independencia y la autonomía en el subcontinente indio que desde 1949 sufre la opresión colonial de Pakistán, India y China en alianza con las potencias imperialistas.
La pelea por el pan, el salario y el acceso a los servicios básicos busca triunfar y surgen nuevas y potentes organizaciones del pueblo cachemir, mientras el gobierno de Pakistán de Asif Ali Zardari, usa las balas para reprimir y las elecciones para descomprimir las demandas inmediatas e históricas de un pueblo con larga tradición de lucha contra la opresión.
Un largo conflicto que pisotea los derechos del pueblo cachemir.
Luego del gran triunfo que significó la conquista de la independencia de la India sobre el imperialismo inglés, en 1947, la independencia de Cachemira quedó sin resolverse. Cachemira, es un valle de fértiles tierras ubicado a los pies occidentales del Himalaya, al norte de India y Pakistán y al suroeste de China. Antes de retirarse derrotados de la India, el Reino Unido delimitó las arbitrarias fronteras en base a las creencias religiosas de la región: así nació la India de mayoría hindú y Pakistán de mayoría musulmana, que a su vez estaba subdividido en Pakistán Occidental y Oriental, que luego de su independencia formaría Bangladesh en 1971. Cachemira fue durante 100 años un principado, cuando la India conquistó su independencia, el Maharajá Hari Singh -quien gobernaba el principado- decidió unilateralmente incorporarse a la naciente India a cambio de su colaboración con el reino para enfrentar un intento de Pakistán para controlar el territorio. La decisión del Maharajá, quien era hindú, se impuso desconociendo la mayoría musulmana del territorio, lo que lejos de resolver el conflicto, abrió la puerta a nuevas disputas. Para imponer una resolución del conflicto, la ONU resolvió en 1949 un alto el fuego y la Línea de Control que dividió a Cachemira en tres: el 45% para la India, el 35% para Pakistán y China se quedó con el 20% del territorio conformado por un extendido desierto salino.
Cachemira quedó, hasta el día de hoy, fragmentada en tres regiones controladas colonialmente. Azad Cachemira y el Gilgit-Baltistán controlados por Pakistán, Jammu Cachemira y el Ladakh bajo control de la India y las salinas de Akasai Chin y el Valle Shakgan son controladas por China. Esta fragmentación artificial produjo diversos y recurrentes enfrentamientos militares entre los tres países, llevando la tensión al máximo luego de que tanto la India, como Pakistán y China sean países con armamento nuclear y los más poblados del mundo.
Azad Cachemira y el surgimiento del Comité Conjunto de Acción de Jammu y Cachemira (JAAC)
En Azad Cachemira, viven cerca de 3 millones de personas, ya que más de 1,8 millón residen y trabajan en el extranjero. Desde 2022, las demandas sociales, democráticas y autonómicas, han comenzado a unificarse y expresarse en grandes movilizaciones para enfrentar la inflación, el costo de los servicios y el deterioro de la calidad de vida y buscan una alternativa que reivindique la soberanía territorial y los recursos naturales.
En agosto de 2022, surgió el Movimiento por los Derechos del Pueblo (Awami Huqooq Tehreek) que comenzó a entretejer las urgentes demandas sociales en un pliego reivindicaciones centralizadas. En mayo de 2023, se desarrollaron importantes acciones de lucha, que fueron masivas y dieron formas a movilizaciones, sentadas y huelgas con bloqueos contra el atropello del gobierno federal de Pakistán desde su capital Islamabad y el gobierno local títere centralizado en la ciudad de Muzaffarabad.
Durante septiembre de 2023, surgió el Comité de Acción Conjunta Awami (JAAC) que con la participación del Movimiento por los Derechos del Pueblo amplió la participación a amplios sectores de la sociedad de Azad Cachemira. Las JAAC, impulsaron la creación de una dirección provisoria del movimiento con 30 personas, 3 por cada uno de los 10 distritos de Azad Cachemira, entre las que se encuentran activistas nacionalistas, pequeños comerciantes y también sectores de la izquierda y organizaciones estudiantiles que se reivindican socialistas, como la Federación Nacional de Estudiantes de Jammu y Cachemira (JKNSF).
Las reivindicaciones que el movimiento exigía eran la garantía del acceso a la energía hidroeléctrica al coste de producción y la abolición de los impuestos injustos, el restablecimiento de las subvenciones al trigo y la eliminación de los privilegios de la élite gobernante. Luego de una gran movilización que recorrió las distintas localidades, el gobierno aceptó responder a las demandas y aprobó fijar el precio de la electricidad entre 3 y 6 rupias por unidad y reducir el precio de la harina en mil rupias (aproximadamente 4 dólares) por saco de 40 kg.
Sin Embargo, el resto de las demandas no fue escuchada; por lo que el Comité de Acción Conjunta Awami (JAAC) avanzó en actualizar las demandas a través de un proceso deliberativo masivo y abierto en la capital, Muzaffarabad, en mayo de 2024. En ello, sin incorporar de manera explícita la demanda por la autodeterminación, el pliego de demandas se amplió para exigir reivindicaciones democráticas de carácter político como la abolición de los escaños del parlamento y el 19% de los puestos de trabajo publico reservados para refugiados cachemires residentes en Pakistán, la gratuidad de la salud y la educación para toda la ciudadanía, el restablecimiento de los sindicatos estudiantiles, entre otras.
2026: un estallido enfrenta la represión colonialista
La falta de respuesta por parte del gobierno de Islamabad y de Pakistán, desplegaron grandes movilizaciones desde septiembre y octubre 2025 -entre nuevos enfrentamientos e intercambio de bombardeos entre India y Pakistán- con el objetivo de conquistar las demandas elaboradas por la JAAC. El nuevo movimiento tomó enormes dimensiones al calor de los levantamientos en los vecinos países como Bangladesh, Sri Lanka o Nepal y puso a la juventud a la cabeza de lucha. Las movilizaciones fueron contundentes, el gobierno respondió a algunas y la JAAC firmó un acuerdo para que se apliquen las medidas sociales a las que se habían comprometido.
Pero, el gobierno volvió a incumplir. Luego de 8 meses sin respuestas, desde junio de 2026, el movimiento volvió a las calles dando apertura al proceso de movilizaciones más grandes de la historia en la Cachemira ocupada por Pakistán para conquistar las demandas. Las grandes movilizaciones se dieron en medio de una fuerte represión y un proceso electoral que comenzó el 27 de julio.
El 9 de junio una gran movilización comenzó a organizarse en la localidad de Bhimber, con el objetivo de recorrer distintas ciudades, como Rawalakot para llegar a la capital regional, Muzaffarabad. La policía sitió Rawalakot con miles de agentes. Inmediatamente comenzaron los enfrentamientos que dejaron ya decenas de personas asesinadas, entre ellos a algunos importantes dirigentes y el gobierno ordenó el entierro de los cuerpos y su desaparición sin entregarlos a sus familias. El Gobierno federal de Pakistán declaró ilegal a las JAAC y ofreció una nutrida recompensa para encarcelar a sus principales dirigentes. Con la aplicación de la Ley Antiterrorista (acusando falsamente de agentes indios a los manifestantes) buscan encarcelar a 450 personas, se realizaron 150 juicios y encarcelaron a 450 activistas. A pesar de la represión, la movilización continuó y se realizaron decenas de bloqueos en las rutas y sentadas en decenas de ciudades. En Rawalakot, ciudad que nuclea al activismo laico y progresista, los acampes se sostienen durante semanas y las mujeres comenzaron a ocupar un papel de dirección en las actividades y la organización de las jornadas de lucha. Desde el 15 de junio, y de manera sostenida, la región vive en una situación de huelga general y todo se encuentra paralizado por los comerciantes que bajaron las persianas de los comercios, y los choferes del transporte público se niegan a trasladar personas.
Las demandas democráticas y sociales y la pelea por la autodeterminación
Las demandas planteadas por los 38 puntos, son demandas sociales y democráticas fundamentales que el Gobierno de Pakistán se niega a conceder de manera integral porque cuestionan -por sí mismas- el legado y la estructura colonialista de Pakistán sobre Azad Cachemira y demuestran que la relativa y formal independencia administrada desde Islamabad es más que insuficiente, es ficticia. Transformando así, las peleas inmediatas en una lucha por la independencia y autodeterminación de Azad Cachemira y todo Jammu Cachemira.
Demandas tan simples como el derecho al uso del agua y la energía eléctrica no es un punto menor ante esta situación. La principal represa hidroeléctrica de todo Pakistán, la presa de Mangla, se encuentra en Azad Cachemira. Pakistán roba el agua y se niega a pagar regalías e impone altos costos por el servicio ya que la electricidad es “exportada” a Azad Cachemira.
Las demandas democráticas como la anulación de los escaños reservados para refugiados en territorio pakistaní han sido incorporados en el último periodo de tiempo ante las fraudulentas elecciones maniatadas por Pakistán. Los escaños reservados son una maniobra técnica legal con la que Pakistán vulnera la independencia política de Azad Cachemira. Con una limitada capacidad legislativa, el parlamento se encuentra constituido por 53 escaños, de los cuales 12 se encuentran reservados a los 450.00 refugiados que huyeron de la ocupación india de Jammu y Cachemira hacia Pakistán. Las personas refugiadas viven en Pakistán desde hace décadas y forman parte de la estructura política de ese país al tener nacionalidad pakistaní. Además, el gobierno les reserva el 19% de los escasos puesto de trabajos públicos, reduciendo la posibilidad laboral a las personas locales. La JAAC denuncia que Pakistán utiliza los escaños reservados y los puestos de trabajo para sostener el control colonial sobre el gobierno de Muzaffarabad de manera disfrazada. Es por esto, que la JAAC han decidido no participar del proceso electoral si no se cambian las reglas del juego y llaman a boicotearlo.
La JAAC y la movilización popular exige también la inmediata libertad de los presos, el fin de la persecución judicial, la anulación de las listas “antiterroristas” y que se levante la prohibición declarada contra la JAAC y el pedido de captura a sus dirigentes. Ante los asesinatos, la movilización exige que se devuelvan los cuerpos y se condene a los policías asesinos y sus responsables políticos y se esclarezcan las desapariciones.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) nos solidarizamos con estas demandas y llamamos a la solidaridad internacional en apoyo a este movimiento del pueblo de Cachemira y su victoria. Denunciamos la represión y llamamos a las organizaciones democráticas, de la clase trabajadora, estudiantes y de mujeres de todo el mundo, y en especial de Pakistán y la India, a expresar la mayor solidaridad posible en cada uno de los países; como han expresado las movilizaciones de la diáspora cachemir en Londres y en las embajadas y los consulados de Pakistán en diversas ciudades del mundo. Denunciamos los crímenes de Pakistán y su gobierno en el camino de terminar con la opresión colonial y conquistar una Cachemira unida y libre que termine con la opresión de Pakistán, India y China.

































