Por Presa UIT-CI
23/7/2023. Desde mediados de julio, el movimiento estudiantil junto a la juventud trabajadora, han ganado las calles de India para movilizarse contra la política universitaria del presidente Narendra Modi y repudiar la manipulación de los exámenes de ingreso a la carrera de medicina. Mientras los reclamos buscaban garantizar la igualdad y transparencia en los ingresos a la universidad, el presidente del Tribunal Supremo del país, Surya Kant, tildó de “cucarachas” a las y los jóvenes que buscan empleo y no lo encuentran. El repudio a sus declaraciones encendió la mecha de repudio que acrecentaron la bronca contra el gobierno y las y los estudiantes dieron paso al surgimiento masivo del movimiento que denominaron “Partido Popular Cucaracha” –Cockroach Janta Party (CJP)– haciendo un juego satírico entre las palabras del presidente del Tribunal Supremo y el nombre del partido gobernante. Abhijeet Dipke, de 30 años, fue quien dio origen al movimiento en las redes sociales tras la premisa de ¿Qué sucedería si las cucarachas nos juntamos?, lo que rápidamente permitió la organización de miles de jóvenes, trasladando desde las redes a las calles la bronca y frustraciones de la juventud.
Las movilizaciones no han parado de crecer desde que el 3 de mayo se conociera que, desde los altos mandos del gobierno se filtraban con anticipación las respuestas de los exámenes para los ingresos a la carrera de medicina. Las investigaciones confirmaron las sospechas: las respuestas se publicaban con anticipación a cambio de dinero para que un grupo de academias de élite pudieran garantizar el ingreso a un grupo reducido de estudiantes privilegiados. Los exámenes de ingresos son criminales y expulsivos: más de 2 millones de estudiantes compiten por tan solo 130.000 plazas. En India se gasta más en clases particulares que en todo el presupuesto gubernamental para la educación superior, y las familias gastan sus ahorros e hipotecan sus recursos para pagar las preparaciones.
El reclamo y la defensa de la educación no es un reclamo parcial. En India, con 1.400 millones de habitantes, la mitad de la población tiene menos de 30 años y la universidad es el mecanismo fundamental para conseguir trabajo y salir de la gigantesca precariedad laboral y pobreza. Por este motivo, miles de jóvenes ganaron las calles y el reclamo estudiantil se transformó en una movilización en contra de la corrupción generalizada, los privilegios de las élites y la represión.
Las movilizaciones se radicalizaron luego de que el sábado 18, el gobierno forzara el traslado a un hospital al activista Sonam Wangchuk, quien se encontraba en huelga de hambre en repudio al gobierno y exige la renuncia del ministro de educación; huelga de hambre a la que cientos de estudiantes se plegaron. Desde el 20 de julio las movilizaciones no han parado de crecer en las calles de la ciudad capital y miles de personas se movilizaron en Nueva Delhi y en otras ciudades. La manifestación convocada hacia el Parlamento fue declarada ilegal, reprimida con gases y palos por parte de la policía luego de que las autoridades definieran a las movilizaciones como “antinacionales” y dejaron más de 150 personas hospitalizadas. A pesar de la represión, las y los luchadores se reagruparon y pasaron el día en Jantar Mantar, el lugar cercano al Parlamento, donde cientos acamparon.
La represión acrecentó la bronca y se convocó a una nueva movilización para el martes 21, que nuevamente fue impedida por el gobierno. El mismo día, una movilización se dirigió a la residencia de Modi para pedir su renuncia. Allí, la policía detuvo a Rahul Gandhi, líder del partido opositor, quien fue liberado rápidamente producto de la presión.
La persistencia de la movilización abrió una puerta de diálogo y el ministro de salud recibió a representantes del Partido Popular Cucarachas para descomprimir los reclamos, pero no se ha comprometido a dar ninguna solución; por lo que la movilización exige la renuncia del ministro de educación Dharmendra Pradhan, quien es identificado como el principal responsable del escándalo de los exámenes de ingreso.
El movimiento puesto en marcha expresa a la juventud trabajadora sin trabajo y al movimiento estudiantil que busca una salida ante la creciente precarización de la vida. Las “cucarachas”, la juventud estudiantil que representa a ese 40% de graduados universitarios que están desocupados, los de abajo sin empleo ni derechos, empobrecidas y manoseadas por la corrupción y el nepotismo del gobierno, las y los jóvenes sin futuro que engrosan cotidianamente las pandémicas tasas de suicidios, buscan hoy conquistar con la movilización sus reivindicaciones y derechos pisoteados. Una vez más la juventud se expresa de la misma manera que la “generación Z” lo hizo en movilizaciones anteriores en distintas partes del mundo y enfrentan la represión y luchan contra los gobiernos capitalistas que hunden en la miseria a las mayorías populares mientras hacen negocios con la educación, la salud y los derechos de los pueblos.

































