Por Humberto Balderrama, dirigente del PT y miembro de la UIT-CI
10/7/2026. La burocracia sindical de la Central Obrera Boliviana (COB) traicionó la heroica lucha de la base trabajadora y campesina. Necesitamos una alternativa de dirección al servicio del pueblo trabajador. Por una Agenda Nacional de lucha contra el ajuste y la represión
La heroica movilización
Durante más de 50 días, el pueblo trabajador boliviano llevó adelante una movilización con un bloqueo de caminos contundente que llegó a paralizar gran parte del aparato productivo del país, además de multitudinarias marchas con decenas cuando no cientos de miles de participantes en la sede gobierno. Fue una verdadera rebelión obrera, campesina y popular que puso en cuestión el ajuste y al propio el gobierno de Rodrigo Paz.
Esta movilización enfrentó desde el inicio una fuerte campaña de desprestigio por parte del gobierno y la casi totalidad de los grandes medios de comunicación. Pero, sobre todo, afrontó y derrotó la violenta represión estatal de las fuerzas combinadas de la policía y el ejército, a lo que se sumó el llamado del propio presidente Rodrigo Paz a que la “sociedad boliviana” se movilice junto con las fuerzas armadas y la policía — llamado cuyo resultado fue el accionar conjunto de grupos paramilitares y delincuenciales, armados y escoltados por soldados y policías, contra la ciudadanía movilizada.».
Fueron asesinados más de una decena de compañeros; compañeras abusadas sexualmente; casas saqueadas; cientos de heridos, arrestados y procesados. Pero ni con todo esto lograron derrotar la movilización ni romper el bloqueo, por el contrario, este se fue fortaleciendo y arrinconó al gobierno.
Esta valerosa e imponente movilización ganó, con justicia, la solidaridad internacional e incluso es tomada como ejemplo, sobre todo a nivel regional, de cómo debe enfrentarse a los gobiernos de extrema derecha y sus políticas de ajuste neoliberal al servicio del imperialismo estadounidense.
La traición de la dirigencia de la COB y el repliegue de la movilización
El régimen de Rodrigo Paz se empeñó en comprar dirigentes para poder frenar la movilización, logrando algunos acuerdos y haciendo pomposas reuniones con estos. Sin embargo, en muchas de sus organizaciones, en especial las campesinas, estos dirigentes fueron desconocidos y la movilización siguió. Fue solo con la traición de la dirigencia de la COB, que llegó a un acuerdo con Paz sin siquiera consultar con las bases movilizadas, que la lucha se vio afectada.
Argollo, el principal dirigente de la COB afirmó que se aceptaba el acuerdo para evitar el estado de excepción y la pérdida de vidas. A horas de firmado el acuerdo con la dirigencia de la COB, Rodrigo Paz se burla del mismo y de la dirigencia, declarando el estado de excepción, frente a lo que Argollo y compañía no dicen nada.
De esta forma, traicionados por la principal dirigencia nacional y con la amenaza de una mayor represión, comenzó el repliegue del pueblo trabajador, campesino y popular movilizado, levantándose el bloqueo a los pocos días. El cuestionamiento general a las dirigencias traidoras, aumentó más la desconfianza de las bases en los dirigentes y se planteó como necesaria la reorganización para retomar la lucha más adelante, dando paso al repliegue y abandonando las medidas de lucha como los bloqueos.
El Estado de Excepción, la represión, el ajuste y la crisis
Una vez levantados los bloqueos, era de esperarse por lógica que el estado de excepción se levante, sin embargo, Rodrigo Paz mantiene esta medida sin aplicarla en los hechos. Es decir, no hay restricciones a la circulación, reuniones, eventos públicos, etc. Es más, al día siguiente de levantados los bloqueos, muchos choferes comenzaron a reclamar cortando el tránsito porque no se había reestablecido el abastecimiento de combustible que supuestamente era por culpa de los bloqueos (un problema que persiste ya dos semanas después de levantadas las medidas de presión) y el gobierno no se atrevió a reprimir. También, representantes del poder judicial amenazaron al gobierno con paro total del órgano judicial exigiendo mayor presupuesto para el cumplimiento de sus funciones, poniendo en evidencia la debilidad y crisis del régimen.
La razón por la que el gobierno mantiene esta medida es para amedrentar y tener vía libre para reprimir y arrestar a quien se oponga a su política de ajuste, que continúa implementando, aunque más lentamente. Así, anunció la devaluación continua de la moneda boliviana estableciendo un tipo de cambio flexible sometido al mercado (el primer día el boliviano perdió aprox. el 30% de su valor frente al dólar), y el aumento de precios en servicios básicos como el agua y la electricidad a nombre de “mantenimiento de valor”.
Por otra parte, desata la persecución política focalizada en algunas personas para escarmentar a la ciudadanía por haber protestado. Se destaca el arresto de Vicente Salazar, dirigente de la Federación Campesina Tupac Katari, principal organización de la movilización, a quien le dieron 6 meses de “prisión preventiva” mientras continúan las investigaciones. Así como también fueron detenidos alrededor de diez compañeros y compañeras (algunos solo por ser familiares de dirigentes), y hay órdenes de aprehensión contra otros dirigentes de esta y otras organizaciones.
En general, Paz impone una política represiva y autoritaria de intimidación contra los sectores populares bolivianos que se movilizaron, escarmentando ejemplarmente a algunas personas con el objetivo de amedrentar a todo el movimiento. Hace esto tratando de evitar nuevas movilizaciones pues es evidente que en cualquier momento pueden retomarse las medidas de protesta frente a la política de ajuste antipopular y la misma represión.
El actuar burocrático de las dirigencias
La traición de varias dirigencias, y sobre todo la de la COB, ponen en evidencia los métodos prebendales de funcionamiento establecidos en varias organizaciones desde muchos años atrás, pero en particular en los gobiernos del MAS, métodos a los que Paz recurrió para debilitar a la movilización. Así, en la mayoría de los acuerdos del gobierno con distintas dirigencias, los puntos son declaraciones formales e instalaciones de mesas de trabajo, sin conseguir nada concreto de las reivindicaciones planteadas, quedando un gran cuestionamiento sobre qué beneficios obtuvieron estos dirigentes para aceptar estos tratos. Y, es más, estos convenios son firmados sin consulta previa a las bases.
En el caso de la dirigencia de la COB, el actuar burocrático se puede evidenciar hasta en la convocatoria y desarrollo de la movilización nacional, donde salvo el sector minero, no pudo movilizar masivamente a ningún otro, y en general no se cumplió el llamado a la huelga general indefinida. Los sectores afiliados a la COB que participaron de lleno en la lucha, lo hicieron bajo sus propias reivindicaciones y firmaron acuerdos sectoriales con el gobierno (también sin consultar a las bases, que en muchos casos desconocieron estos acuerdos, exigiendo continuar en las calles), este fue el caso del magisterio, por ejemplo.
Y luego, cuando la dirigencia focalizó la lucha solo en el pedido de renuncia de Rodrigo Paz, dejando de lado todas las demás reivindicaciones, algunos dirigentes vendidos previamente al gobierno, aprovecharon esto para desmarcarse de la movilización expresando su desacuerdo con esta consigna y planteando que se debía mantener una lucha reivindicativa concreta.
En general las dirigencias actuaron de manera burocrática, siendo rebasadas en varios momentos por las asambleas, ampliados y cabildos donde la base pudo expresarse. Y por miedo a esto, la negociación y los acuerdos se hicieron a espaldas de la base.
Este actuar burocrático no fue un problema menor ni circunstancial: fue precisamente lo que impidió que la movilización contara con un pliego de reivindicaciones claro y unificado. Al negociar a espaldas de las bases y firmar acuerdos sectoriales fragmentados, las dirigencias bloquearon la posibilidad de construir una agenda común que sumara a todos los sectores en lucha. Superar esta debilidad es, por tanto, una tarea política urgente de cara a las próximas movilizaciones.
Coordinación y unidad de las organizaciones con una Agenda Nacional de lucha
Una debilidad muy marcada de la movilización fue la ausencia de un pliego de reivindicaciones claramente establecido, difundido como tal y que organice y de claridad a la lucha. Establecer un pliego de reivindicaciones, un programa, una agenda nacional, o el nombre que se considere adecuado, fue necesario para poder sumar a otros sectores que no se plegaron plenamente en la lucha, a partir de integrar sus necesidades y propias reivindicaciones, en una agenda nacional de lucha unificada. Esta carencia facilitó la propaganda gubernamental buscando aislar a los sectores movilizados.
Esta sigue siendo una tarea central para las futuras luchas que con seguridad se desatarán. Una Agenda Nacional de lucha, además de las justas reivindicaciones sectoriales, debe tener como horizonte el poner fin al saqueo de riquezas del país, expulsando a las transnacionales e impulsando una revolución agraria que expropie a la oligarquía terrateniente. También debe instaurarse el control de divisas para impedir la abismal fuga de capital; garantizar el abastecimiento de combustible de calidad; detener la destrucción del medio ambiente que se da a través de incendios, minería contaminante y proyectos extractivistas; generar un plan masivo de empleos y elevar los salarios; aumentar el presupuesto a salud y educación, entre otros puntos.
Es alrededor de una Agenda de este tipo que debe coordinarse y unificarse la lucha de los distintos sectores frente a las políticas de ajuste del régimen.
La situación actual, posterior a la traición de los actuales dirigentes, hace urgente la necesidad de una nueva dirección para la lucha.
La movilización de mayo y junio demostró que la base tiene voluntad y capacidad de lucha. Organizaciones como la Federación Tupac Katari, la Confederación Bartolina Sisa, los Ponchos Rojos y el Distrito 8 de El Alto resistieron las presiones del gobierno y desconocieron los acuerdos traidores de la COB, sosteniendo los bloqueos por unos días más. Son estas organizaciones el punto de partida concreto para construir una alternativa de dirección de lucha constituyendo una Coordinación y unidad de las organizaciones para llevar adelante la lucha por la agenda de reivindicaciones obreras, campesinas y populares.
Por una alternativa de dirección para la lucha y política
Una de las principales conclusiones de las jornadas de lucha de mayo y junio es que el pueblo trabajador necesita construir una nueva dirección para la lucha y también política.
Para preparar nuevas peleas y que triunfen es necesario reorganizarse al interior de los sindicatos y movimientos sociales, recuperar la democracia de base — donde nada importante se resuelva sin consulta previa en ampliados, asambleas y cabildos — y disputar la dirección de la COB y demás organizaciones a la actual burocracia prebendal.
La segunda es estratégica: construir una nueva alternativa política obrera y campesina. Ya se hizo evidente el fracaso del MAS, Necesitamos una nueva alternativa política independiente de las viejas dirigencias burguesas y reformistas y que se prepare para dar la pelea en todos los escenarios, incluidos los electorales, con el horizonte de un gobierno de las y los trabajadores.
El Partido de los Trabajadores asume estas tareas como propias y convoca a construir esta alternativa de dirección junto a las bases y las y los luchadores que protagonizaron las jornadas de mayo y junio.
































