Por Lucha Internacionalista, sección de la UIT-CI en el Estado Español
7/10/2026. Sánchez acaba de convocar elecciones para el 29 de noviembre. Un último intento de aprovechar un supuesto viento a favor con un movimiento por la vivienda que le permita culpar a la derecha. Es difícil que le funcione tras 8 años de gobierno en los que sus políticas han agravado el problema de la vivienda. Sólo hay que ver cómo le va a Lula en Brasil, de políticas parecidas, perdiendo en primera vuelta, ante Bolsonaro.
El movimiento exige convocar una huelga general y los sindicatos combativos se suman. CCOO y UGT se suben al barco para que la ola no les pase por encima y, a la vez, se ponen al servicio de la campaña electoral del PSOE y el Frente Amplio (Sumar). Tratan de cerrar así la tijera que se abría entre la exigencia de huelga general del movimiento por la vivienda y la convocatoria de elecciones que no ofrece ninguna solución a la lucha.
Pero el foco hay que ponerlo en el movimiento que ha surgido en torno la vivienda. El desalojo de Maricarmen fue la gota que colmó el vaso y las movilizaciones masivas en todo el Estado están demostrando hasta dónde se había llegado. 4.005 desahucios en España (44,5 diarios, 1 de cada 4 en Catalunya) solo en el primer trimestre de 2026; el año pasado se superaron los 25.000. Las vidas de Olga y Javier son un trágico ejemplo de las consecuencias.
Hay que conseguir la máxima masividad y la organización desde la base de la huelga, para que permita desbordar las direcciones oportunistas de CCOO y UGT y darle continuidad. Esa es la clave. Porque el mismo hecho de que CCOO y UGT convoquen la huelga es ya un triunfo de la lucha. Es imprescindible preparar un plan de lucha por la huelga general que garantice su éxito y su continuidad. Organizar desde abajo la lucha con asambleas y comités de huelga en fábricas, institutos y universidades, barrios y puestos de trabajo. No abandonar las movilizaciones masivas y las acampadas que permiten visualizar permanentemente la lucha. Buscar la confluencia y unificar con los demás sectores en lucha, como la educación pública, los servicios sociales o el sector sanitario…
Es posible que el avance electoral anticipe la llegada de la derecha y la extrema derecha al gobierno. La lógica del mal menor con la que Sánchez se ha sostenido 8 años en el gobierno, con el pretexto del “que viene la derecha y será peor”, se agota. Por mucho que gesticule el gobierno, la realidad se impone: han permitido registros de beneficios récords para la banca y las grandes empresas del IBEX 35 mientras la clase obrera, los sectores populares y las pensionistas han visto perder poder adquisitivo y no llegar a fin de mes. Un gobierno PSOE-Sumar (como antes con Podemos) que ha provocado un alza récord de las compras de armamento. Un gobierno que ni derogó la Reforma Laboral del PP ni la Ley Mordaza. Un gobierno que se vio obligado por la movilización a aprobar la Regularización extraordinaria de migrantes, pero que ha mantenido la Ley de Extranjería y una política criminal en la frontera sur, con 879 muertes sólo hasta septiembre en el Mediterráneo y 144 en el enclave colonial de Ceuta en julio. Un gobierno que se negó a topar por ley el precio de los alquileres y prohibir los pisos turísticos y las compras especulativas de los fondos buitres, y ha visto dispararse los desahucios.… Esta es la realidad que explica por la que una parte de la clase obrera y la juventud puede darle la espalda. Esas son las políticas que abren, el camino a la extrema derecha.
Parar la reacción de PP-Vox, como a Junts o Aliança Catalana, no tiene otro camino que la movilización y la organización sostenida. Levantar una alternativa política a la izquierda de los sucesivos gobiernos progresistas (PSOE, Podemos, Sumar), que engañaron a la clase obrera. Levantar un frente que asuma dos compromisos: por un lado, una política de ruptura con el Estado monárquico, por el derecho de autodeterminación de los pueblos y por la separación total entre Iglesia y Estado. Y, por el otro, una política revolucionaria de ruptura con el capitalismo, por un programa obrero de urgencia que arranque de dar respuesta a la cuestión de la vivienda, con el fin inmediato de los desahucios, intervención de los precios del alquiler para que no superen el 20% de los salarios, y garantice que nadie quede sin casa, pero que plantee también soluciones de fondo como la expropiación sin indemnización de grandes propietarios, fondos buitre y bancos, por un parque de viviendas público de alquiler social bajo gestión 100% pública y control de los usuarios. Un plan urgente que incremente inmediatamente sueldos y pensiones con el IPC y defienda la educación, la sanidad y los servicios sociales 100% públicos. Que impulse la nacionalización de la banca y las empresas estratégicas bajo control obrero. Solidario con la lucha del pueblo palestino y los pueblos que luchan contra los imperialismos y la opresión.
Por ello nos dirigimos a la CUP en Catalunya, a Anticapitalistas, a Corriente Roja, Izquierda Revolucionaria, el Movimiento Socialista, CRT, e IZAR para impulsar la lucha y concretar una candidatura unitaria para las próximas elecciones generales que se ponga al servicio de la movilización, abriéndola a activistas y movimientos sociales. Un frente de clase que ponga en el centro la movilización y la lucha con perspectiva revolucionaria de un gobierno de los y las trabajadoras como el único medio para un cambio real.
7/10/2026
Lucha Internacionalista

































