Por Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en Venezuela
1/9/2026. Rechazamos enérgicamente el acuerdo petrolero suscrito entre el gobierno interino de la “respetable” Delcy Rodríguez, como la llamó el ultraderechista Trump, y la administración estadounidense encabezada por él.
Estamos en presencia de un acuerdo leonino que entrega a Estados Unidos casi una cuarta de las reservas del petróleo venezolano, por un lapso de 100 años, según la Casa Blanca, y 25 años renovables, según el gobierno venezolano.
Incluso un diario del imperialismo estadounidense como el New York Times, lo califica de “nuevo colonialismo”, mientras que El País de España lo caracteriza como una “privatización” del sector petrolero venezolano. Mientras que el propio Trump en su cuenta de la red social Truth Social dijo que era “un regalo de Venezuela para Estados Unidos”.
Este acuerdo con Estados Unidos es un nuevo y más profundo avance en la entrega desaforada de nuestros recursos, llevada adelante por el gobierno de Delcy Rodríguez, en el contexto de su pacto con el imperialismo estadounidense en marcha desde el pasado mes de enero.
Pasaron 27 años con un discurso supuestamente antiimperialista, asegurando que íbamos al socialismo, y hoy entregan nuestro petróleo al imperialismo y acuerdan con el sionismo que ejecuta un genocidio en Gaza. Atrás quedaron las palabras de Diosdado Cabello que aseguró que “ni una gota de petróleo para Estados Unidos si nos agrede”.
Se trataría de un contrato por 25 años, con posibilidad de renovarse, por el cual Estados Unidos tendría el control operativo y de comercialización de 65 mil millones de barriles de petróleo en ese periodo. Esto equivale aproximadamente a 21,5% de las reservas de Venezuela, el país con las mayores reservas probadas del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles de petróleo.
Este petróleo se incorporaría a las reservas estratégicas de Estados Unidos, que en este momento se encuentran en su nivel más bajo desde 1983, a consecuencia de la guerra con Irán. Además sin costo para el país. Quien pagaría el costo será el pueblo venezolano con más expoliación y saqueo.
Mediante el convenio se entregarían 17 pozos greenfields (campos verdes o nuevos) y 8 nuevos bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco. Estados Unidos tendría trato preferencial para adquirir el 20% de la producción petrolera futura ¡a precio de costo!
El negocio se estructuraría mediante Contratos de Participación Productiva entre Pdvsa y la empresa privada North American Blue Energy Partners (Nabep), propiedad de Alejandro Betancourt, uno de los “bolichicos”, responsable del negociado turbio con las plantas termoeléctricas en el marco de la crisis eléctrica en 2010. Acusado de blanqueo de capitales en Suiza y España, y que ahora es protegido de Marcos Rubio y Trump.
En dichos contratos Pdvsa tendría una participación accionaria del 45% y Nabep un 55%. Por su parte el gobierno estadounidense tendría una participación accionaria en Nabep del 35%.
Supuestamente, el acuerdo traería al país inversiones de más de $100.000 millones de dólares, y un ingreso en impuesto para el Estado venezolano de unos $209.335 millones.
Esto significa que por cada barril producido y vendido ingresarían al país $19. Pero las cuentas no cuadran. De acuerdo a la cifra total de ingresos presentada por la presidenta interina, en realidad el costo del barril de petróleo sería de apenas $3,22. Esto representaría un 4,7% del precio actual que se ubica aproximadamente en $80.
Delcy Rodríguez justificó el acuerdo con Estados Unidos diciendo que, tener las reservas más grandes del mundo no era suficiente y que hace falta “inversión, tecnología, infraestructura, capacidad productiva”, que sería lo que supuestamente aportaría Estados Unidos. En la práctica utilizó los mismos argumentos que en el pasado usó Luis Giusti y el gobierno de Caldera para defender la “apertura petrolera”, un primer gran intento de privatizar el sector.
La materialización de este acuerdo significaría regresar a las condiciones coloniales en que se explotaba el petróleo venezolano en la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Las mismas de explotación y expoliación imperialista que llevaron al estallido de la histórica huelga petrolera de 1936.
El acuerdo suscrito entre el gobierno venezolano y el de Estados Unidos es clara expresión del plan colonial del imperialismo para toda América Latina, manifestado en el documento “Estrategia Nacional de Seguridad”, publicado en diciembre de 2025, en el cual Estados Unidos reflota la tristemente célebre Doctrina Monroe (América para los americanos), ahora complementada con el Corolario Trump de más sujeción y expoliación de los recursos de Venezuela y todo el continente.
Es falso que las inversiones extranjeras traerán bienestar y mejores salarios para el pueblo. La historia de América Latina demuestra todo lo contrario. La penetración de las transnacionales solo ha ocasionado más saqueo de nuestras riquezas, explotación brutal de las trabajadoras y trabajadores, y una mayor injerencia de las grandes potencias imperialistas en nuestros países.
Desde el Partido Socialismo y Libertad siempre hemos dicho que la salida a los graves problemas del pueblo venezolano no vendrá de la mano de Estados Unidos, de China, Rusia, todos países imperialistas, ni tampoco de las transnacionales y sus socios de las empresas privadas nacionales.
Por ello es necesario y urgente colocar nuestra principal industria en manos de sus trabajadores, técnicos y profesionales, abogando porque Pdvsa y el petróleo sean 100% nacionales, sin empresas mixtas ni Contratos de Participación Productiva. Hay que terminar con el control de Estados Unidos sobre los ingresos petroleros; exigir el fin de todas las sanciones imperialistas, y que se liberen todos los recursos represados en el exterior. Hay que derogar las leyes entreguistas de minas e hidrocarburos, para que todos esos cuantiosos recursos se destinen a salarios, pensiones, salud, educación y recuperación de los servicios públicos. Pero esto solo lo lograremos con la movilización masiva del pueblo venezolano. Creando un gran movimiento nacional contra el imperialismo, en defensa de la soberanía y de todos nuestros recursos naturales.
































